1. Maldito (IV)


    Fecha: 10/04/2026, Categorías: Gays Autor: marcusgzlez, Fuente: TodoRelatos

    ... enseñado eh—dijo mirando a Martín.
    
    —Jajajajaja sí, es muy buen chupapollas, la verdad—Martín miraba el espectáculo desde el sofá, desnudo y pajeándose.
    
    —Lo que más me pone es ver a este cabrón tan humillado—sacó la polla y me soltó un escupitajo en la boca.
    
    Así seguimos un rato. Jaime me follaba la boca, me escupía, me hizo lamerle los pies, los sobacos, me besaba. Se lo pasó a Martín, con el que hice lo mismo. Ellos también se besaron. En el apogeo del guarreo máximo que estábamos viviendo en esa habitación, donde el olor a macho se intensificó ante el sudor que emanábamos los tres por el tremendo calor y la intensidad del sexo, Martín soltó las palabras mágicas:
    
    —Venga, Jaime, cóbrate la venganza completa, follatelo a tope—dijo poniéndome a cuatro patas y dejando mi culo expuesto con un azote.
    
    —Pffff no sabes cuánto lo he soñado
    
    Se acercó a su pantalón y sacó un condón. Se lo puso y acerco su mano a mi culo. Metió dos dedos del tirón, estaba muy abierto. Siempre lo estoy por culpa de Martín, por lo que no era nada nuevo.
    
    —Como traga el culo del homófobo—dijo sacando los dedos—como me lo voy a gozar.
    
    Colocó su polla en mi entrada y sin miramientos me la clavó. Yo gemí. El placer era enorme. Las órdenes que Martín había implantado en mi cabeza me hacían gozar muchísimo del sexo anal, aunque en mi mente no me gustase, pero mi cuerpo iba por su lado. Estocada tras estocada, Jaime me follaba con fuerza y yo gemía. Para callarme la boca Martín me la ...
    ... metió hasta el fondo. Por primera vez me follaban por los dos agujeros. Y lo peor es que, a pesar del inmenso placer que me producían, me era imposible correrme. Mi polla no paraba de babear, estaba en el punto exacto de placer, pero daba igual lo que hiciera, no alcanzaba el orgasmo.
    
    La cosa no duró mucho más. Tras tanta mamada y tanto guarreo, Martín me llenó la boca de leche y, poco después, tras una tremenda follada y un tremendo aguante, Jaime sacó la polla del culo, se quitó el condón y se corrió en mi cara, llenándome de su espesa leche caliente.
    
    —Vaya gozada, chaval. Impensable hace años haber vivido esto, vaya culazo tienes Alonso
    
    —¿Te ha molado eh? Puedes venir cuando quieras colega, te lo has ganado—dijo Jaime dándole un morreo.
    
    Y así fue. Las siguientes dos semanas Jaime vino casi a diario y se unió a mis rutinas sexuales. Esto era un infierno del que me era imposible escapar. Y pasadas las dos semanas llegó a un nivel que jamás pensé que se daría.
    
    —Perro hoy quiero que te arregles el vello del cuerpo, no te depiles por completo, pero ponte guapito como lo hacías antes—dijo Martín mirándome con vicio un viernes por la tarde—esta noche vamos a salir.
    
    Me dio miedo eso de salir con tanto enigma y eso de depilarme y tal. En el año que llevamos así Martín no me dejó arreglarme el vello y estaba completamente cubierto, porque así le gustaba. No entendía por qué ahora. Pero evidentemente no me negué y, os seré sincero, al mirarme en el espejo volví a ...
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