1. Maldito (IV)


    Fecha: 10/04/2026, Categorías: Gays Autor: marcusgzlez, Fuente: TodoRelatos

    ... reconocerme momentáneamente. Al menos en el físico volvía a ser aquel macho perfecto que siempre presumía. Nada que ver con la realidad de esclavitud en la que se había convertido mi vida.
    
    Pero todo fue un pequeño oasis en el desierto, pues, sorprendido, me encontraba ante un bar gay de mala muerte, conocido por ser un antro de vicio y mariconerío. Y lo sé porque era de esos lugares vetados en mi vida y a los que solo me acerqué alguna vez para acosar y asustar a algún maricón despistado.
    
    Entramos y Martín me obligó a beberme dos copas del tirón. Tanto tiempo sin beber y a esa velocidad, me subió el calor enseguida. Encima me preguntó que bebida odiaba más, a lo que respondí que la ginebra, y ya sabéis lo que me obligó a beber.
    
    Allí había mucho vicio, se notaba: tíos sin camiseta, morreos y sobeteos delante de todos, y un preocupante pasillo infinito que llevaba a lo que supuse que serían las famosas cabinas y cuarto oscuro. Entonces llegó un hombre alto, de cerca de metro noventa, sudando, con camiseta de tirantes y muy musculado, sin un solo vello en el cuerpo y le dio dos besos a Martín.
    
    —Así que esta es la mercancía de la que hablabas eh—dijo mirándome mientras se mordía un labio—está muy bueno.
    
    —¿A qué sí? Y es todo mío, muy obediente y preparado para todo—dijo Martín sacando el collar de perro y colocándomelo delante de todos.
    
    —Un buen perrito sí jeje—volvió a mirarme con lascivia—¿fijamos entonces el precio?
    
    —Sí, lo acordado. Hoy lo puedes ...
    ... probar y si te gusta cerramos el trato para todos los fines de semana.
    
    —Estupendo Martín, ve llevándolo atrás jejeje—y le entregó una llave a Martín.
    
    ¿Cómo que lo acordado? ¿Probar el qué? ¿Qué precio?
    
    Martín me llevó por el largo pasillo, a una de las habitaciones del fondo. Abrió la puerta y me encontré en una sala con una cama, una estantería con dildos, esposas, látigos, cuerdas en el techo y las paredes. Me estremecí de miedo. Me esperaba lo peor.
    
    —Verás, perro. Verte follar con Jaime me dio una idea, ya que me puso muy cachondo. Voy a venderte a todo aquel que quiera usarte. Ese hombre que has visto es Luis, uno de los dueños de este local. Lo conozco por un amigo en común y le conté que mi novio es un perro insaciable que busca más y más sexo con mucho vicio—sonrió con perversión ante mi mirada atónita—Y total que llegamos a un acuerdo. Si le gusta el sexo contigo esta noche, trabajarás aquí los fines de semana como un prostituto. Él gestionará la clientela y me llevaré el 50%. Las únicas condiciones son que usen condón y que yo tengo que estar presente. Luis asegura que habrá mucha clientela jeje.
    
    No me lo podía creer. No, eso no. Eso superaba todos los límites. Si ya era imposible mi situación, esto era el colmo.
    
    —Amo, por favor—susurré con lágrimas en los ojos.
    
    PLAF.
    
    Un bofetón me cruzó la cara.
    
    —¿Qué pasa? ¿No te gusta?
    
    —No, amo, por favor, no me haga esto.
    
    PLAF.
    
    Otro bofetón.
    
    —¿Qué pasa? ¿El macho perfecto no puede hacer esto? ...
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