-
Me fui a una entrevista y terminé mamando verga
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: La Paisa Caliente, Fuente: TodoRelatos
Esa mañana tuve que faltar al SENA, algo que casi nunca hago, pero me salió una entrevista de trabajo de última hora y no podía dejarla pasar. Con lo que estamos viviendo, cada oportunidad cuenta. Me levanté temprano, alisté a mi hijo, le preparé algo rápido para desayunar y lo llevé a su escuela en Bello, como todos los días. El problema fue que entre su pasaje y el mío, se me fueron los únicos dos que tenía para el metro. Y como el trayecto desde El Poblado hasta allá es largo, ya no me alcanzaba para devolverme. Ni modo. Hice cuentas rápidas, miré la hora, y sin pensarlo mucho, crucé la calle y levanté la mano para agarrar el primer taxi que vi. Iba tarde, y no podía darme el lujo de perder esa oportunidad. Tenía afán por la entrevista, así que decidí alistar la billetera para tenerla lista cuando llegáramos, empecé a buscarla en el bolso, pero no la veía. Empecé a estresarme, estaba segura de que la había guardado en el bolso. Volví a revisar, y no verla solo hacia que me estresara más —¡Ay, no! Por salir de afán, olvidé mi billetera— Dije buscándola por última vez. Es que nunca cargo efectivo; siempre dependo de mis aplicaciones de banco virtual y tarjetas de débito. El estrés cada vez se notaba mas en mi cara, en medio de mis nervios mire al taxista con miedo y pena—Disculpa señor, pero tengo un problema—le dije riendo nerviosa—Olvide mi efectivo en casa. Pero tengo Nequi en mi celular, ¿podría pagarle así? La rabia del taxista en su cara era notable, ...
... apretaba sus nudillos mientras manejaba. Me miraba por el retrovisor como si estuviera viendo al diablo—No, señorita, solo acepto efectivo—dijo mirándome enojado. Mi corazón se aceleró. Sabía lo que vendría después. Pero soy una mujer creyente en el dinero virtual—le supliqué—No traigo efectivo ¿No podemos llegar a un acuerdo? Me interrumpió demostrando su rabia—Lo siento. Soy un hombre de la vieja escuela. Y no entiendo esas aplicaciones. Pero en medio de la carretera no vamos a poder discutir, vamos al parqueadero de una bodega que conozco, allí podremos conversar. El estrés se me notaba, al igual que los nervios, pero le dije que sí, el taxista condujo hasta la bodega que menciono, se estaciono en el parqueadero y freno apagando el motor. Con el motor apagado no dejaba de mirarme. Me lanzaba miradas morbosas, mientras me miraba las tetas—Entonces como me pagaras.? No soy caritativo con los pasajeros que no pagan, la de las obras de caridad era María Teresa De Calcuta—me decía sintiéndose poderoso, y lo era, porque claramente el estaba ganando, y yo tenia todas las de perder. Se me lagrimearon los ojos, pensando en la situación. Esta entrevista era mi última esperanza: ya llevaba tres meses debiendo el arriendo, y claramente con el hijueputa de mi ex novio, el papá del niño. Con ese malparido nunca se puede contar para nada, así que nunca lo tengo en cuenta para cuando tengo problemas, y mas que todo los económicos. —Por favor, señor—le rogué—Necesito llegar a ...