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Me fui a una entrevista y terminé mamando verga
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: La Paisa Caliente, Fuente: TodoRelatos
... caliente. —Nunca estoy satisfecha— le dije cuando me la saqué de la boca, para volverla a mamar. El taxista no me daba tiempo ni de respirar. Me agarró fuerte del cabello y me restregaba la cara por su verga—Sigue mamando puta—Enséñame lo que haces con esa boquita. Separaba mis labios y tomaba la punta de su verga, haciendo girar mi lengua alrededor de su tronco. Él gemía estremeciéndose, y forzando a que su gruesa verga pasara más allá de mis dientes. Luchaba por relajar la mandíbula, aunque en el fondo quería que la usara a su antojo. —Trágatela ¡Trágate mi verga! —me exigía el taxista, sujetándome la cabeza y cogiéndose mi cara con fuerza. La baba me seguía resbalando por la barbilla mientras mis labios besaban el vello áspero de la base de su verga con cada embestida. Mientras se la mamaba, me hizo una cola de caballo en el cabello, y agarrándolo con fuerza. Me guiaba la cabeza, agarrándola con brutalidad mientras seguía cogiéndose mi cara. Podía saborearlo, sentirlo retorcerse en mi lengua. La baba me resbalaba por la barbilla. Abrí la garganta, relajando la mandíbula mientras lo dejaba penetrar más profundamente. Me llenó la boca por completo, su pene palpitaba contra mi lengua. Podía saborear la sal de su líquido preseminal, sentirlo resbaladizo en mis labios. —Así es. Eres una buena zorrita— me decía gimiendo, y llegando prácticamente a su límite. Estaba al límite, a punto de correrse—Ya detente perrita, necesito seguir trabajando— me dijo ...
... gimiendo a punto de correrse. Me saque la verga de la boca, estaba a punto de decirle que si quedábamos a paz y salvo después de esa mamada. Y el taxista solo me dijo: Bájate y hazte en el parqueadero. Hice exactamente lo que me pidió, me bajé del taxi y lo miraba desde el suelo en el parqueadero de la bodega. El taxista también se bajó después de mí, lo único que me dijo fue que me arrodillara. El taxista me miraba con esa verga palpitándole, seguía durísima después de la tremenda mamada que le di, pero su grosor se notaba que no era de arrechera, sino de liberación, poder liberar todo ese semen que tenía en sus huevos. Simplemente le hice caso, y me arrodillé en el suelo del parqueadero mientras lo miraba. —Eso, eres una buena putita sumisa—me decía mientras empezaba a masturbarse, apuntando su vergota justo hacia el suelo. El taxista aumento el ritmo de su paja, haciendo que me excitara, porque ver a un hombre pajearse me vuelve bien perra, el taxista gimió, y todo ese hermoso y delicioso semen empezó a caer al suelo. Sin esperar que me lo dijera, me incliné hacia adelante, y sacando la lengua rápidamente empecé a lamer ese rico semen. El taxista gemía excitado viéndome lamer y tomarme todo ese semen del suelo—Mmmm si buena putita. Lámelo todo, como la perra sucia que eres. Nuevamente volví a obedecer, revolviendo la lengua en el suelo hasta que no quedó ni una gota. Mientras me sentaba sobre mis talones, el taxista empezó a subirse los pantalones—Eres una ...