1. Eugenia y Fabiola capítulo 2


    Fecha: 22/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Susy, Fuente: TodoRelatos

    ... inevitable.
    
    Fabiola respondió con un nuevo fustazo, más fuerte que los anteriores. Eugenia gritó, se incorporó apenas por el golpe, pero enseguida buscó refugio en el pie de Fabiola: lo besó dos veces, la miró, se acarició el rostro con la planta y rectificó.
    
    —Perdón… ama.
    
    —Bien, muy bien. Ahora sí nos vamos entendiendo. No vuelvas a faltarme el respeto. Nunca. ¿Entendido?
    
    —Sí, ama, no volverá a ocurrir —dijo Eugenia, ya completamente entregada.
    
    Fabiola se puso de pie y dio dos pasos hacia atrás. Eugenia la observaba inmóvil, absorta. Desde esa distancia, desde ese Olimpo figurado, la vio hacer un gesto con la mano: se golpeó dos veces el muslo, como quien llama a una perrita. No hizo falta más. Eugenia se puso a gatear tras ella.
    
    Fabiola avanzó hasta su escritorio, lo rodeó, corrió la silla y señaló la parte inferior del mueble.
    
    —Tu nueva oficina, Eugenia —dijo con una sonrisa amplia y seductora.
    
    Eugenia solo veía el gran escritorio y el espacio donde Fabiola solía apoyar las piernas. Dudó por un instante, pero un fustazo certero en la nalga derecha la hizo avanzar como un caballo espoleado.
    
    Desde dentro, asomó la cabeza y miró hacia arriba. Fabiola irradiaba poder, belleza y seguridad. Con la calma de quien tiene el control absoluto de su entorno, acercó la silla, se sentó con elegancia y la hizo avanzar hasta que Eugenia quedó completamente bajo el escritorio.
    
    Eugenia retrocedió un poco, acomodándose. Desde afuera, ya no se la veía. Había ...
    ... desaparecido bajo la sombra del dominio de Fabiola.
    
    Ya instalada, Fabiola se levantó levemente del asiento, subió la falda, abrió las piernas y corrió suavemente la tela de su ropa interior hacia un costado. Desde su pequeña cueva —ese espacio reducido que era ahora el interior del imponente escritorio de Fabiola—, Eugenia solo alcanzaba a ver sus piernas blancas y musculosas, los pies con las uñas rojas, y ahora una vulva perfectamente expuesta.
    
    Consciente ya de su lugar en la jerarquía, se acercó sin vacilaciones. Lo primero que hizo fue tocar el monte de Venus con la nariz y aspirar profundamente. El olor que emanaba de la entrepierna de su dueña era embriagador, dulce como un campo de rosas. Inhaló con fuerza, y enseguida comenzó a lamer. Fue directo al clítoris, succionando con firme delicadeza, lo que provocó el primer gemido de Fabiola.
    
    Permaneció ahí, trabajando con la lengua con entrega absoluta. Luego descendió, introdujo la lengua en la abertura, saboreando con devoción. Chupó con entusiasmo, sin dejar espacio ni rincón sin explorar, mientras Fabiola le sujetaba la cabeza con ambas manos.
    
    Fabiola la miró extasiada. La tenía justo donde quería, sin atisbo de resistencia, y se sentía embriagada de poder. Soltó la cabeza de Eugenia y llevó las manos a sus propios pechos, apretó sus pezones, no por placer, sino como una reafirmación física de su dominio total.
    
    Luego, para dejar claro quién mandaba, cerró con fuerza las piernas alrededor de la cabeza de ...