1. Eugenia y Fabiola capítulo 2


    Fecha: 22/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Susy, Fuente: TodoRelatos

    ... Eugenia, atrapándola contra su sexo. Quería que lamiera hasta que ella decidiera lo contrario.
    
    No pasó mucho tiempo. El orgasmo llegó rápido, incontenible, y lo dejó escapar en un grito sin pudor ni contención, como si estuviera en un motel cualquiera y no en su elegante oficina.
    
    Fabiola terminó de alcanzar el orgasmo y simplemente soltó la cabeza de Eugenia, que seguía atrapada entre sus piernas. Eugenia descendió con suavidad por sus muslos, retrocedió en el espacio estrecho bajo el escritorio y regresó a los pies de su ama, quien la dejó continuar allí sin objeciones ni indicaciones. Durante algunos minutos no hicieron nada distinto.
    
    Eugenia deseaba tocarse, pero no se atrevía. Tenía preguntas, pero el miedo la retenía. Quería saber ciertas cosas, aunque sentía que hablar era arriesgado. Así que permaneció en silencio, a los pies de Fabiola, y aprovechó ese instante para pensar.
    
    Su situación económica y laboral era francamente precaria. Con el sueldo que Fabiola le había ofrecido por ser… por ser… por asumir ese rol de esclava sexual, podría salir del agujero en el que se encontraba y reconstruir su vida. Tres meses. Con tres meses de ese ingreso podría saldar sus deudas y guardar un pequeño ahorro para comenzar de nuevo. Se fijó ese objetivo en la mente mientras pasaba la lengua entre los dedos de Fabiola, luego los succionaba uno a uno y, finalmente, se acariciaba con la palma. Hacía tiempo que no sentía algo así: que alguien le hiciera una caricia en el ...
    ... rostro, aunque fuera de ese modo. Y le agradaba.
    
    El sonido del teléfono sobre el escritorio rompió el silencio. Fabiola lo tomó sin apuro, deslizando el dedo por la pantalla antes de llevarlo al oído, con la elegancia contenida que parecía aplicar a cada gesto, y respondió sin alterar la postura ni interrumpir lo que Eugenia estaba haciendo.
    
    —¿Sí?
    
    La voz sonó calma, casi perezosa, pero con esa cadencia que hacía que todo lo que dijera se volviera definitivo. Eugenia no se detuvo. Continuó su recorrido lento por los pies de Fabiola, trazando con la lengua entre los dedos, rodeando los bordes, aspirando con suavidad como si cada centímetro le hablara. Mientras lo hacía, escuchaba. La voz de Fabiola cambió, levemente más aguda, pero sin perder el control.
    
    —¿Otra vez con lo mismo? —preguntó Fabiola, con una leve inflexión de molestia envuelta en cortesía—. Ya se le explicó todo. Las condiciones son las mismas desde hace semanas. No ha cambiado nada, salvo su indecisión.
    
    Una pausa. Luego, un breve cruce de piernas que obligó a Eugenia a acomodarse sin perder el contacto con la piel. Sentía el perfume tenue de una crema, el calor del cuerpo, y la firmeza de un pie que se ofrecía como mandato, pero lo disfrutaba como un premio. Siguió lamiendo con devoción, mientras su oído trataba de reconstruir el contexto.
    
    —¿Sabe qué pasa? —dijo Fabiola, con voz más baja, casi confidencial—. Cuando alguien duda tanto, es porque no confía en su propio poder. Y si no puede confiar en ...