1. Terapia con mi tía 4


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... pasa?
    
    —Que tengo otro paciente justo ahora.
    
    —Vale, —sin querer me había dejado una buena salida — me voy.
    
    En lugar de responder, simplemente asintió mientras se dirigía a la puerta que conectaba su departamento con su consultorio.
    
    —Nos vemos la siguiente semana, en consulta — solté mientras abría la puerta del departamento para salir y vi como su rostro se tensaba en una mueca de sorpresa indefinida.
    
    Al salir vi que frente a la puerta del consultorio había una madre con su hijo, un chico de unos 13-14 años.
    
    —¿Está la doctora? — me preguntó la mujer.
    
    —Sí, enseguida sale — contesté al vuelo.
    
    —Es muy raro que se tarde, siempre nos abre la puerta 5 minutos antes de la hora de la consulta… — completó, como si quisiera explicar su preocupación.
    
    —Es mi culpa, soy su sobrino y la estaba molestando con algunos problemas — dije con una sonrisa en el rostro, lo que pareció tranquilizarles. Y me fui.
    
    Pasé la siguiente semana como niño que espera su cumpleaños: deseando que llegara el viernes. Cada mañana me despertaba con la sensación de que el tiempo se arrastraba, como si los días fueran kilómetros interminables en un camino sin fin. Mi madre, notando mi inquietud, me preguntó si todo bien con mi tía.
    
    —Sí, todo bien —le respondí con una sonrisa forzada—, al final voy a regresar con ella los viernes. Me había dicho que quería pausar pero más que nada por orgullo, ya ves cómo es.
    
    Ella asintió, creo que más por darme pie que por verdadero ...
    ... interés.
    
    El miércoles fue especialmente interminable, pero el jueves apenas pude dormir.
    
    Y finalmente llegó el viernes.
    
    Llegué al consultorio de mi tía con una mezcla de ansiedad y emoción contenida. La semana había sido eterna.
    
    Al caminar por el pasillo para su apartamento/consultorio, me topé con la misma familia de la vez pasada.
    
    —¡Hey! — saludé yo, rápidamente pues no estaba precisamente dispuesto a perder mi tiempo en boludeces.
    
    —Hola — dijo la madre esbozando una sonrisa radiante —, al parecer tu tía quiere darte prioridad …
    
    Entonces me detuve brevemente para escuchar lo que esta extraña tuviera que decir, pues tal vez era interesante, después de todo.
    
    —¿Qué pasa, por qué dices eso? — sí, yo no era del tipo que habla de usted a nadie…
    
    —Bueno, tu tía movió nuestra consulta más temprano y mencionó que necesitaba la tarde libre para ocuparla contigo — respondió amablemente, sin saber del sucio trasfondo que sus palabras tenían.
    
    —Es que mi tía es la mejor — dije, sin poder contener mi sonrisa. “Y veremos que tanto puede soltarse” pensé para mis adentros.
    
    Seguí mi camino sin despedirme.
    
    Al abrir la puerta, me encontré con el olor familiar a madera y jabón de glycerina que siempre impregnaba el aire de aquel lugar. Mi tía me recibió con una sonrisa cálida, aunque noté que había algo en su mirada que delataba una tensión sutil.
    
    Sofía, siempre impecable y elegante. Vestía una blusa de seda en un tono oscuro que se ajustaba a sus curvas de manera ...
«1234...»