1. Terapia con mi tía 4


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... acariciada, explorada. Sus curvas, generosas y bien definidas, dibujaban una silueta que me dejaba sin aliento. Su busto, abundante y firme, se movía suavemente con cada respiración, llamando mi atención una y otra vez. Su cintura, delgada y bien marcada, contrastaba con la generosidad de sus caderas y su trasero, redondeado y perfecto, que parecía haber sido esculpido con precisión. Bajé la vista hasta su pubis, donde un vello rizado y oscuro protegía el centro de su placer. Todo en ella era armonioso, una obra de arte en movimiento.
    
    ofía, por su parte, parecía igual de impresionada. Sus ojos recorrían mi cuerpo con una mezcla de curiosidad y deseo. Mi torso, aunque no era particularmente musculoso, parecía atraer su atención, y sus manos no tardaron en explorarlo, trazando líneas imaginarias sobre mi piel. Luego, su mirada se posó en mi verga, erecta y ansiosa, y por un momento, vaciló. No pude evitar sonreír al notar su timidez, aunque mi propio corazón latiera con fuerza en mi pecho.
    
    Nos besamos de nuevo, con más pasión que antes. Nuestras lenguas se entrelazaban mientras mis manos recorrían cada rincón de su cuerpo. Quería memorizar cada centímetro de su piel, cada reacción que provocaban mis caricias.
    
    n un momento, intenté guiar su cabeza hacia abajo, hacia mi erección, que palpitaba con ansias. Pero ella se resistió, deteniéndose un instante.
    
    —No tengo mucha experiencia en esto —confesó.
    
    —No importa —respondí, acariciando su mejilla con suavidad—. Estoy ...
    ... dispuesto a enseñarte. Y tú me enseñarás a mí, ¿no? —propuse, intentando sonar más calmado de lo que realmente me sentía.
    
    Sofía asintió, con una sonrisa tímida.
    
    Sofía colocó el cojín en el suelo con movimientos lentos, casi ceremoniosos, y se arrodilló frente a mí y mi verga, como un si fuera a rezar.
    
    La luz suave de la habitación bañaba su rostro, resaltando la mezcla de timidez y determinación en sus ojos. Me senté al borde del sillón.
    
    . Su mirada se alzó hacia la mía, y por un instante, nos comunicamos sin palabras, el aire cargado de expectación.
    
    —Empieza con las manos —le dije suavemente, intentando calmar mi propia ansiedad. Nunca me había pasado, pero hasta los dientes me castañeaban un poco y no era precisamente por el frío.
    
    Sofía asintió, sus dedos rozaron mi piel con suavidad. Cerré los ojos un momento, sintiendo su tacto vacilante pero cálido. Luego, con una respiración profunda, ella se inclinó, sus labios rozando la punta de mi erección.
    
    —Bésamela — dije casi en un susurro y ella obedeció.
    
    Mi tía posó sus rosados labios en la punta de mi verga.
    
    Su lengua salió a probar tímidamente mi sabor, enviando una descarga eléctrica por todo mi cuerpo.
    
    —Así, muy bien —expliqué, incapaz de ocultar el temblor en mi voz.—. Ahora usa tu lengua. Lame desde la base hasta arriba, pasando por debajo del prepucio.
    
    Ella siguió mis instrucciones, pasando su lengua por toda la longitud de mi miembro, abriéndose paso desde la base hasta la punta.
    
    —Me ...
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