1. Terapia con mi tía 4


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... encanta cómo sabes.
    
    —Me encanta cómo la lames —jadeé—. Ahora intenta tomar sólo la punta entre tus labios y chupa suavemente.
    
    Ella envolvió sus labios alrededor del glande y succionó con delicadeza.
    
    Eso sí me hizo gemir.
    
    —Eso es perfe… Ahhhh… —Las palabras se disolvieron en gemidos cuando Sofía comenzó a intentar tragar más. Mi verga ya había entrado hasta la mitad y parecía que ese era el límite de mi tía.
    
    Observarla esforzarse para darme placer sin restricciones era fascinante.
    
    Intenté empujar más pero una arcada me detuvo. Se sacó la verga de la boca y dijo:
    
    —Espera, vas a hacerme vomitar.
    
    Sin decir palabra, la tomé del pelo y marqué el ritmo de la mamada, considerando los límites de su boca.
    
    Ella tragaba alrededor de mí, sus mejillas hundidas mientras trabajaba duro para darme placer.
    
    Mientras tanto yo seguía dando instrucciones detalladas sobre cómo mamar una verga como una experta.
    
    Finalmente, tras varios minutos de intenso trabajo oral, Sofía sintió cómo mi miembro se contraía dentro de su boca. Instintivamente, intentó tragar todo mi semen, pero fue demasiado rápido y no pudo evitar que parte de él escurriera por las comisuras de sus labios. Se limpió discretamente con su blusa antes de incorporarse, aún jadeante por el esfuerzo.
    
    Le pedí a Sofía que se recostara en el sillón, y ella obedeció con una mezcla de nerviosismo y expectativa reflejados en sus ojos.
    
    Su respiración se volvió más pesada mientras se acomodaba sobre el ...
    ... cojín de terciopelo, y yo me acerqué sin dilación. Al inclinarme hacia ella, el aire se llenó de un aroma dulce y embriagador. Comencé a besarla suavemente, explorando con cuidado, y ella dejó escapar un suspiro que se transformó en un gemido. Sin embargo, en cuestión de segundos, su voz se entrelazó con su placer, guiándome con indicaciones precisas sobre cómo quería que le comiera el coño.
    
    Mientras le comía el coño, Sofía me daba instrucciones de cosas que le gustan y yo las seguía al pie de la letra, aunque a veces intentaba probar, por ejemplo le metí un dedo en su húmeda cavidad. Ella arqueó la espalda y gimió con fuerza.
    
    —Así, Adrián… justo ahí —jadeó, hundiendo sus dedos en mi cabello—. Ahora usa tu lengua en círculos sobre mi clítoris.
    
    Obedecí, trazando círculos lentos y firmes con la punta de mi lengua. Sofía se retorcía bajo mis atenciones, sus muslos temblando ligeramente.
    
    —Más rápido —ordenó con voz entrecortada—. Y presiona un poco más fuerte.
    
    Aumenté la velocidad y la presión, sintiendo cómo su clítoris se hinchaba bajo mi lengua. Sus gemidos se volvieron más agudos y frecuentes.
    
    —Ahora mete dos dedos —instruyó entre jadeos—. Cúrvalos hacia arriba y muévelos como si estuvieras haciendo la señal de «ven aquí».
    
    Vaya que esta mujer era puntual a la hora de dar indicaciones.
    
    Deslicé dos dedos en su interior, húmedo y caliente. Los curvé como me indicó y comencé a moverlos rítmicamente mientras seguía lamiendo su clítoris. Sofía arqueó la espalda ...
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