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Mi hijo, mi cómplice y mi amante
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos
... sus labios. En un momento me di cuenta que ya estaba hablando con Ronaldinho, mi moreno novio de juventud, cuando la conversación iba subiendo de tono y nuestras copas brindaban a cada instante, miré a mi hijo que guiñándome un ojo, me anunciaba que tenía el plan bajo su control; me acerqué al oído de mi moreno pretendiente y le murmuré que esta noche podía ser suya, él miró mi escote, yo lo abrí aún más, cuando me dijo suavemente, —quiero devorarme cada una de tus pecas— mis pezones reaccionaron y tratando de ocultar el relieve de mi blusa, le di la espalda a mi marido con una sonrisa y otra pero más cómplice a mi hijo, cuando salí tomada por la cintura del brazo de la infidelidad y del pecado de esa noche. Llegué a ver que Richard detrás de la ventana tenía controlada mi situación y la de mi marido; me asintió con la cabeza cuando yo dejé que Ronaldinho me besara en la boca llevando su lengua húmeda hasta mi garganta. Me colgué de su cuello y apreté mis lolas en su pecho. Estuvimos jugando con nuestras salivas largo rato, sus manos que fueron descubriendo mis lolas dejaron a merced de su boca también mis pezones que sintieron también el juego húmedo de sus besos, mientras una de sus manos llegó hasta mi tanga y se hundió entre mis jugos vaginales, tuve que reaccionar con un mudo jadeo cuando dejé que me provocara ese inolvidable orgasmo. —Te deseo Laura. —Fue lo que llegó a decirme cuando me volvió a comer la boca. —cógeme como siempre lo deseaste. Mientras ...
... metiendo mis manos en su pantalón comencé a sentir su pija de piedra con una suavidad, que solo pude reaccionar cuando arrodillándome la desnudé sobre mi cara y la introduje de una vez, toda en mi boca. Sentí que el placer comenzó a correr por sus sentidos cuando echó su cabeza hacia el infinito y su incipiente flujo seminal apenas dejó un saborcito amargo en mi lengua, le pedí que no acabara… Me incorporé, lo fui masturbando suavemente mientras nos volvimos a besar, vi que mi hijo nos seguía observando, me quité con arte mi tanga y poniendo una pierna sobre la cintura de mi negro comencé a sentir esa penetración anhelada; no duró lo suficiente para el gozo cuando una catarata se leche comenzó a correr por los pliegues de mi vulva y a derramarse por mis piernas; me volví a arrodillar y dejar que ese semen me invadiera con su sabor. Después de temblar por un buen rato abrazados, mientras retornamos a la realidad, volvimos al salón, atento mi hijo me acercó una copa de champagne y a mi oído mientras me robaba la tanga que tenía en mi mano, me murmuró: —Putita, esta tanga ahora es mi trofeo, bébete este champagne que tu aliento sabe a semen. —Amor, —le dije— mami ahora también va a ser tuya, si me guardas estos secretos. No terminé de decirle esas palabras cuando metió su mano por debajo de mi falda y en ese gesto encontró mi «punto g», le dejé de regalo una catarata de orgasmos que se derramaba en su mano; no sé cómo nadie no nos alcanzó a ver; le pedí por favor ...