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Mi hijo, mi cómplice y mi amante
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos
... lista?, solo me preguntó, pero no llegué a responderle cuando sentí que mis flujos dejaban que me penetrara suavemente, también con una erección enorme; le consentí con mis ojos y mientras mi propio hijo comenzaba a cogerme le volví a comer la boca desesperada. Me estaba entregando toda, mi hijo jugaba refregando su glande entre mis labios, yo seguí comiéndole la boca y más me mojaba y de él, más sentía su erección hasta que me hizo sentir toda esa pija en mis entrañas, yo grité ese jadeo que se perdió en el mar. —¿Te gusta cogerte a mami? —Sos muy puta, te voy a coger hasta que me cansé de echarte leche. —Mami tiene para contarte muchas cositas chanchas, te van a gustar; échame tu lechita en mi cara. —Ya lo sé, me vas a contar desde tu primer macho. —me decía mientras lo sentía más dentro mío. —No me acabes bebe, quiero montarme en esa pija. Me acomodé, volteándome sobre él, dejando que mis tetas se sacudieran en su cara, mis pezones ardientes por sus mordiscos volvieron a su boca, cuando esa erección que tomé con mi mano para guiarla a mi pubis y para que fuera una excitación más perversa a sus ojos, así comenzó a escupir leche a borbotones, fue el instinto y me la clavé de un saque otra vez en mi concha hasta sentir que chorreaba semen entre mis piernas. Caí rendida sobre su pecho, nos abrazamos y nos besamos hasta que la primera claridad nos despertó desnudos en la playa Gruta do Amor. Llegamos a la casa, me interné en mi ducha y mi hijo en su ...
... dormitorio, mi esposo no había llegado todavía, seguramente también estaría poniéndome los cuernos con alguna carioca. Me calcé otra tanga, pero blanca y un body corto hasta mi ombligo dejando que mis lolas traslucieran mis pecas junto a mis pezones rojizos; así le llevé el desayuno a mi hijo, despertándolo comencé a contarle mis aventuras, me excita que él sea mi cómplice, porque también lo deseo como hombre y en eso se convirtió, en mi macho preferido, ¡nunca lo vi, ni lo volveré a ver como mi hijo! —Buen día, ¡bebe! —Buen día putita mía, ¿qué tenés para tu bebe está mañana? —me dijo destapándose y dejando su erección a mis ojos. —¿Qué querés que te cuente? Vos también vas a ser mi putito. —mientras le acaricié esa pija erecta bajo el bóxer rojo. —¿Cuándo empezaste a ser tan puta? —¡Uy! cuándo Mena me dijo que Mingo (su hermano), estaba caliente conmigo y que quería cogerme, eso me dio pie para animarme a meterle por primera vez los cuernos a tu padre. —Pero Mingo tiene quince años menos que vos, casi tiene mi edad. —Por eso, me calientan los pendejos pajeros como vos y Mingo también tiene mucha leche y me sabe coger y muy seguido. Le seguí contando, una tarde cuando te fuiste a la facultad, Mingo me abrazó también en la casa de Mena y sin decirme palabra alguna me apoyó su bulto, me comió la boca y sin mediar palabra me dijo —Lau, te quiero coger—, me sorprendió tanto que mirándola a Mena, ella me tiró un besito y me dejó sola con su hermano. Mingo ...