1. Mi hijo, mi cómplice y mi amante


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos

    ... me volvió a besar y no me resistí, le di mi boca, cerré mis ojos y desabroché mi jean para que me desnudara, dándome vuelta y apoyándome sobre una mesa le di la espalda, mi pantalón cayó, quebrando mi cintura y él arrancándome la bikini me pegó una cogida como nunca había sentido, yo tenía miedo de quedar embarazada pero nada pude hacer, me cabalgaba de parado, golpeteando, cacheteándome mis nalgas hasta que acabó dentro de mi vientre, mientras más se pegaba a mi cola y pasando sus brazos por debajo de mis axilas tomándome de los hombros, me clavó el mejor orgasmo de mi vida; desde ese momento sabía que iba a ser mi amante y yo una puta infiel.
    
    Muchas veces tuve que correr cuando me llevaba a un «telo» o escapándonos en la playa mientras Mena nos cubría. ¿Eso vos lo descubriste?, ¡no te hagas el pícaro hijo!
    
    —Si, putita. Yo te vi y no solo con Mingo…
    
    —¿Queee…?
    
    —Mingo, José, Juan, Pablo… ¿Cuántos machos tuviste perrita?
    
    —¡Ay hijo!, ¿me tengo que confesar con vos? (…) Fueron muchos hasta ahora, pero digamos que Mingo fue el elegido por lo grande de su erección.
    
    —¿Y esos abortos que te hiciste de quién o de quiénes eran?
    
    —¡Lo sabes todo hijo de puta, —nunca tan bien dicho—, nunca lo sabré, pero no eran de tu padre!
    
    Me mordí los labios ante tantos secretos míos, los que conocía mi hijo; y tirando desde una cinta desabroché ese body dejando ante sus ojos otra vez las pecas de mis lolas, mis pezones y mi desnudez ardiente, apenas cubierta con un culote ...
    ... blanco clavado en mis caderas, más erótico que la madrugada que había despertado nuestra lujuria.
    
    —Vamos a mi cama. —le dije acariciando su pecho depilado y bajando hasta sentir que su glande estaba fuera de ese bóxer rojo.
    
    —Chupala perrita. —me ordenó—. Le quité el bóxer y comencé a hacerle una paja a dos manos y también con mi boca, hasta que acomodándome en un perfecto sesenta nueve comencé a comerme otra vez esa erección, pero esta vez, dejé sobre su boca los labios de mi concha depilada, húmeda y perversa; yo gemía de placer, de emoción, demasiado perfecto estaba siendo ese momento mientras sentía sus besos y su lengua enterrándose en mi esfínter y en mi vulva nacarada de tantos orgasmos.
    
    —¡Seguí pendejo cogiéndote a mami! —le decía cuando acomodándonos me recosté sobre su cama y él incorporándose se arrodilló delante de mí, puso mis piernas sobre sus hombros y abriéndome volvió a enterrarme esa erección que yo veía cada vez más grande, tanto como la sentía, mientras yo pellizcaba mis pezones una vez más.
    
    —Ponete en cuatro putita, quiero esa colita.
    
    —Vas a ser el primero, hijo de puta, ni tu padre me cogió la cola. —Le confesé mientras me lubricaba con el flujo que me arrancaba metiéndome los dedos entre mis labios, con ese mismo flujo que mi hijo me estaba provocando.
    
    Sentí que me desgarraba el ano esa pija, el ardor se convertía en placer cuando se fue enterrando en mí; yo arrancaba con mis uñas las sábanas y dejé que mis gemidos mordieran bruscamente la ...
«1...3456»