1. Minerva es el erotismo tabú puesto al desnudo (1)


    Fecha: 24/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Mesalino, Fuente: CuentoRelatos

    ... elevó la mirada hacia él y le sonrió.
    
    Luego, el mismo viento se puso a remolinear alrededor de sus largas piernas, haciendo que la minifalda aleteara, como a punto de tomar vuelo sobre las canchas de baloncesto, dejando ver en efímeros parpadeos la desnudez de la pelvis de la chica, que vestía un pequeño tanga de color blanco. Entre risas y con desdén, ella intentaba domar la minifalda con su única mano libre, pues la otra estaba ocupada con su mochila. Tras unos segundos al fin, el travieso viento dejó que Minerva aterrizara. Nicolau se imaginó cómo se vería desnuda esa joven… y el pene se le fue inyectando de sangre hasta ponerse duro.
    
    Un rato después, el negro le enseñó a Minerva el contenido de su mochila. Ella miró dentro, y negó con el dedo índice. Entonces, los chicos le dijeron algo mientras le señalaban hacia el bosque que hay detrás de las canchas de la universidad, y ella negó de nuevo. Después de unos minutos de insistencia, Minerva asintió y juntos caminaron hacia la valla en la parte trasera de las canchas. Salieron de la universidad por una pequeña rotura que la valla tenía y se internaron en el bosque.
    
    A Nicolau Prats le pareció extraño, y hasta peligroso, que la chica más popular de la universidad se fuera al bosque con unos gamberros. La curiosidad y la preocupación le vencieron y decidió seguirles.
    
    Luego de unos quince minutos deslizándose a través de espesos senderos, Nicolau escuchó algunas risas que provenían de un claro que se abría en ...
    ... medio del bosque, en una zona por donde pasaba el río Flumen. Cuando tuvo al grupo de jóvenes a la vista, Nicolau se ubicó tras un arbusto de boj común que, junto con la negrura del bosque atrás de él, le ocultaba de los rostros que ocupaban el paraje.
    
    El paraje estaba a los pies de una débil cascada que, a modo de velo, cubría a una pared de rocas, produciendo un agradable murmullo. A los pies de la cascada se formaba una apacible y cristalina balsa de agua, como una piscina natural. El frondoso follaje de los altos abetos y hayas que rodeaban el paraje, pintados de colores verdes, amarillos y rojizos, arropaban al lugar, dotándolo de una sensación de intimidad que invitaba a pecar con impunidad.
    
    Los jóvenes dejaron sus mochilas sobre una roca de superficie plana, que parecía un mesón, por lo que servía de merendero. Minerva se sentó elegantemente, con sus piernas cruzadas, en un largo tronco de árbol talado que sirvió de banco. El chico negro se sentó al lado izquierdo de ella y los otros chicos en el suelo rocoso frente a ellos. Pusieron música urbana en el Spotify del móvil del negro. Ellos querían a Yhaico y ella a Karol G. Luego el negro sacó de su mochila los ingredientes para hacer botellón con una botella de vodka y una de Fanta naranja de dos litros. En un par de vasos desechables sirvió la mezcla.
    
    Mientras las copas flotaban de mano en mano, los hombres comentaban sobre temas banales, bla, bla, bla; pero cuando era Minerva la que hablaba, todo lo demás perdía ...
«1234...»