1. Minerva es el erotismo tabú puesto al desnudo (1)


    Fecha: 24/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Mesalino, Fuente: CuentoRelatos

    ... sentido para esos jóvenes.
    
    Los labios de la chica eran mullidos, como un malvavisco, especialmente el inferior; y tenían el color y el brillo de una piruleta de cereza acabada de salir de la boca de una niña. Un moderado ceceo al hablar hacía que frecuentemente asomara entre los dientes la punta de su provocativa lengua. Su voz era de un tono grave, pero susurrado, como un postre que sabe a la contundencia del café y a la vez a suave dulce de leche; así era la boca y la voz de Minerva Magnusson, una composición perturbadora que invitaba a la intimidad.
    
    Los jóvenes procuraban que Minerva bebiera y bebiera, de tal manera que, tras una decena de canciones, la chica estaba en una actitud relajada y distendida. Su comportamiento y posturas cuidadosas fueron desapareciendo. Los dos botones superiores de su blusa aparecieron sueltos, dejando a la vista el centro de sus redondeadas tetas, una de las cuales tenía un lunar. Los movimientos de sus piernas se volvieron descuidados, con lo cual, la minifalda tenía tendencia a trepar hacia la raíz de sus muslos, haciendo que de cuando en cuando se le viera la ropa interior; sin embargo, con la de copas que llevaba encima, o no se daba cuenta, o ya no le importaba.
    
    Todos intentaban flirtear con ella, pero con el pasar de las canciones fue quedando claro que por quien Minerva se sentía atraída era por el basquetbolista. Este aprovechó la gradual desinhibición de la chica para avanzar en sus acercamientos: palabras al oído que la ...
    ... hacían reír encantadoramente, caricias en la mejilla, abrazos por la cintura, luego besitos tímidos en la boca, y una mano hacia atrás, testándole el culo con disimulo, y ella se dejaba hacer.
    
    Los otros chicos también se envalentonaron y la colmaban de halagos que iban subiendo de tono a medida que el alcohol les desinhibía la lengua: «Que para ti todos los hombres deben ser feos», que «con ese cuerpazo yo no pasaría hambre», que «estás para echarte un polvo», que «no debe haber un chico en la universidad que no quiera follarte». Ella reía tímidamente ante la franqueza de los comentarios y procuraba cambiar de tema sin mucho éxito.
    
    —¿E-es verdad que t-tienes la-la lengua muy larga? —dijo el gordito, quien habitualmente no era tartamudo, pero había caído bajo el famoso embrujo de los ojos de Minerva.
    
    —¡Vaya! Os enteráis de todo —dijo Minerva divertida, tras lo cual, sacó su lengua y la estiró hasta por debajo del mentón.
    
    Los chicos miraron con la boca abierta.
    
    —¡Madre mía!, pero sí parece la lengua de Vemon.
    
    Ella rio divertida y luego llevó su lengua hacia arriba hasta que la punta lamió el párpado inferior de un ojo.
    
    —¡Joder, tía! Menuda lengua. Debes estar en las fantasías de todas las lesbianas de la universidad.
    
    —Ya me imagino lo que podrías hacer con esa lengua.
    
    —Un superbeso negro, seguro.
    
    Minerva hizo un mohín de asco.
    
    —¡Parad, chicos! ¡Definitivamente, sois los chicos más cerdos con los que he quedado!
    
    Todos rieron.
    
    —¿Cómo es que ...