1. La última vez que fui ella


    Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: SexoSinTabues30

    Habían pasado unos meses desde todo lo que había vivido en casa. Mi vida había vuelto a la normalidad… o algo parecido a eso. Dirigir mi propia empresa me ocupaba casi todo el tiempo, pero últimamente sentía una energía distinta en mí, como si hubiera dormido, esperando despertarme.
    
    Cuando surgió la oportunidad de viajar a Miami por trabajo, lo vi casi como una escapatoria. Era una misión importante: expandir parte de mi negocio al mercado estadounidense. Como dueña de la empresa, estaba acostumbrada a reuniones tensas, firmas de contratos, cenas diplomáticas… pero esta vez era distinto.
    
    Mi amiga Camila, que hacía años vivía en Miami, insistió en que me quedara en el mismo hotel que ella. Trabajaba en el mundo de los eventos y siempre estaba rodeada de gente importante. Además, tenía guardaespaldas propio, algo que a mí me parecía un lujo excesivo… hasta que lo conocí.
    
    La primera noche, bajé al lobby a encontrarme con Camila. Ella estaba impecable, como siempre. A su lado, estaba él: Marcus. Alto, imponente, piel negra, traje oscuro perfectamente entallado. Tenía unos brazos enormes y una postura que no dejaba lugar a dudas: nadie se le acercaría si él no quería.
    
    Camila sonrió y me lo presentó:
    
    —Alma, te presento a Marcus, mi seguridad personal.
    
    —Mucho gusto, señora —dijo él, con esa voz grave y pausada que parecía retumbar en el pecho.
    
    Cuando me miró a los ojos, sentí un leve cosquilleo recorrerme la nuca. Me obligué a mantener mi porte serio y ...
    ... profesional. Después de todo, yo era la dueña de una empresa, estaba en un viaje de negocios… No podía dejar que un simple cruce de miradas me desestabilizara.
    
    Durante la cena, Marcus se mantuvo firme, a cierta distancia. Parecía concentrado en vigilar el lugar… pero de vez en cuando, sentía su mirada clavarse en mí. Y cada vez que sucedía, me costaba volver a concentrarme en lo que Camila decía.
    
    Algo en mí estaba alerta, como si una parte mía, cuidadosamente guardada, comenzara a despertar.
    
    Habían pasado solo dos días desde que llegué a Miami y ya me sentía diferente. No sabría decir exactamente qué me estaba pasando, pero algo en mí se había encendido.
    
    Quizás tenía que ver con estar lejos de casa, lejos de las miradas conocidas… o tal vez era Marcus. Su sola presencia me hacía estar más consciente de mi cuerpo, de cada movimiento, de cada mirada.
    
    Por las mañanas, me vestía como siempre: trajes elegantes, blusas de seda, faldas lápiz. Pero en el fondo de la valija había llevado ropa que nunca me hubiera atrevido a usar en Buenos Aires. Vestidos ajustados, telas que se pegaban a la piel, escotes más profundos de lo habitual.
    
    Y empecé a usarlos. No para nadie en particular… o al menos, eso me repetía.
    
    La noche siguiente, tenía cena con un grupo de empresarios locales. Me puse un vestido rojo, entallado, que me marcaba la cintura y se ceñía en las caderas. El escote era pronunciado, aunque no vulgar. Me miré en el espejo y me sentí… poderosa. Sexy.
    
    Pero también ...
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