1. La última vez que fui ella


    Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... resultaba tan excitante como agotadora.
    
    Una tarde, después de una serie de conferencias interminables, decidimos tomar algo en la terraza del hotel. El sol caía sobre los rascacielos y todo parecía teñido de oro. Yo llevaba mis lentes de sol, el saco negro, y debajo, un vestido de seda azul que apenas se insinuaba.
    
    Camila me observó de reojo mientras me servía una copa de vino blanco.
    
    —Últimamente estás distinta —me dijo, con esa sonrisa suya, medio cómplice, medio curiosa.
    
    —¿Distinta cómo? —pregunté, intentando sonar casual.
    
    —No sé… —dijo, moviendo la mano en el aire—. Como… más viva. Más luminosa. Y no me vengas con que es solo el viaje de negocios, ¿eh?
    
    Me reí, encogiéndome de hombros.
    
    —Son tus ideas. Será el clima de Miami.
    
    —Ajá —dijo, entrecerrando los ojos—. ¿Tiene algo que ver con cierto guardaespaldas alto y grandote?
    
    Tragué saliva, intentando mantener la compostura.
    
    —Camila… por favor. Es tu seguridad personal, no mío.
    
    —Pero él te mira. Y vos lo mirás a él. —Hizo una pausa, bajando la voz—. Alma… Marcus no es cualquier tipo.
    
    La forma en que lo dijo me dejó fría.
    
    —¿Qué querés decir?
    
    Camila se llevó la copa a los labios, dudando. Bajó la vista hacia el patio del hotel, donde Marcus estaba apostado cerca de la puerta, con sus brazos cruzados, escaneando el lugar.
    
    —Nada… —dijo finalmente—. Solo… que tengas cuidado.
    
    —¿Cuidado de qué? —insistí.
    
    Camila me miró y se limitó a decir:
    
    —A veces no todo es lo que ...
    ... parece.
    
    Antes de que pudiera seguir preguntando, ella cambió de tema con habilidad. Empezó a contarme anécdotas de empresarios famosos, de fiestas exclusivas, de contratos millonarios. Pero algo se había instalado entre nosotras.
    
    Esa noche, cuando volví a mi habitación, me sentía más revuelta que nunca.
    
    Ahora no solo me excitaba la presencia de Marcus. Sino que empezaba a preguntarme qué estaba escondiendo Camila… y por qué sentía que había mucho más detrás de la mirada intensa de ese hombre.
    
    Después de aquella conversación en la terraza, algo cambió en mi manera de mirar a Camila.
    
    La conocía hacía años, pero ahora, cada vez que hablaba de su trabajo, me parecía que dejaba cosas afuera. Decía que se dedicaba a organizar eventos, fiestas, conferencias… pero había demasiados silencios, demasiadas miradas evasivas.
    
    Estábamos en la terraza del hotel, al atardecer. El cielo estaba teñido de rosa y naranja. Camila parecía inquieta, moviendo el tallo de su copa de vino entre los dedos.
    
    Yo la miré fijamente.
    
    —Camila… ¿Qué está pasando? —pregunté—. Te conozco. Estás rara hace días.
    
    Ella bajó la vista.
    
    —No quiero que me juzgues, Alma.
    
    —No voy a juzgarte —le aseguré—. Pero necesito saber la verdad.
    
    Respiró profundo, como si se preparara para saltar al vacío.
    
    —Alma… Yo no solo trabajo en eventos. También soy creadora de contenido para adultos.
    
    La miré, parpadeando.
    
    —¿Creadora de contenido… sexual?
    
    —Sí —dijo, alzando un poco la barbilla—. Hago fotos, ...
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