1. La última vez que fui ella


    Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... videos, sola o con otras personas. Todo profesional, consensuado. Es mi negocio. Me va bien.
    
    Me quedé callada unos segundos. No sabía bien qué decir. Ella siguió rápido, como temiendo mi reacción:
    
    —Y antes de que me preguntes… sí, Marcus grabó una escena conmigo. Fue una sola vez. Nada más. Él no es actor ni creador de contenido. Fue algo puntual, me hacía falta un partner, y él… bueno, aceptó.
    
    —¿Y por qué él? —pregunté, todavía procesando.
    
    —Porque es un bombón —dijo, medio riéndose, medio avergonzada—. Y porque es alguien de confianza. Pero no estoy enamorada de él ni nada. Fue puramente trabajo.
    
    Tragué saliva.
    
    —¿Por qué no me contaste antes?
    
    Camila me miró con ojos brillosos.
    
    —Tenía miedo de perderte, Alma. Sos mi amiga, sos mi familia en muchos sentidos. Y pensé… “¿Qué va a pensar Alma de mí si se entera?”
    
    Suspiré. La miré largo.
    
    —Camila… —dije finalmente—. No te voy a dejar de querer porque seas creadora de contenido. Sos mi amiga igual. Me sorprende… sí. Pero no me voy a alejar de vos.
    
    A Camila se le llenaron los ojos de lágrimas.
    
    —Ay, boluda… —dijo, riéndose entre lágrimas—. Te amo.
    
    Me reí también, aunque el corazón me latía fuerte.
    
    —Pero Marcus… —dije, bajando un poco la voz—. No sabía nada de esto.
    
    —Él no quiere que se sepa —respondió Camila—. No le gusta hablar del tema. No es su mundo. Sólo me hizo el favor.
    
    —¿Y él sabe que vos me estás contando esto?
    
    —No… —admitió Camila—. Me pidió que no te dijera nada. Pero no ...
    ... puedo más. Te veía mirándolo distinto, y vos no entendías nada… y me sentí horrible.
    
    Me quedé en silencio, mirando las luces que empezaban a encenderse en la ciudad. Todo me daba vueltas en la cabeza.
    
    Camila me tomó de la mano.
    
    —No me odies, Alma.
    
    —No te odio —dije con suavidad—. Solo… necesito tiempo para procesar.
    
    Ella asintió, aliviada.
    
    En ese momento, sentí una sombra a nuestras espaldas. Me di vuelta… y ahí estaba Marcus, serio, imponente, con los brazos cruzados.
    
    Nuestros ojos se encontraron. Y aunque todavía me sentía desconcertada, el deseo volvió a subir por mi cuerpo como una llamarada.
    
    Y Marcus… cada vez que alguien nombraba a Camila, él tensaba apenas la mandíbula. Como si se le activara algún recuerdo que prefería no tener.
    
    Una noche, después de una cena protocolar, Camila me arrastró a un bar algo más informal, lleno de luces de neón y música electrónica. Yo llevaba un vestido negro muy corto, debajo de mi inseparable saco. A Marcus lo vi más relajado, sin corbata, aunque igual de atento.
    
    Mientras bailábamos, Camila se acercó a mi oído:
    
    —No sabés lo que es tener a Marcus en la cama…
    
    Me quedé helada.
    
    —¿Qué dijiste?
    
    —Nada, nada —dijo ella, riéndose y moviendo las manos como si espantara un mosquito—. Estoy borracha, no me hagas caso.
    
    —Camila…
    
    —¡Alma, bailá! —cortó ella, dándome vuelta y empezando a moverse con la música.
    
    Pero yo ya no podía sacarme esa frase de la cabeza.
    
    Un rato después, fuimos al sector VIP, ...
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