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La última vez que fui ella
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: SexoSinTabues30
... del tema. No es su mundo. Sólo me hizo el favor. —¿Y él sabe que vos me estás contando esto? —No… —admitió Camila—. Me pidió que no te dijera nada. Pero no puedo más. Te veía mirándolo distinto, y vos no entendías nada… y me sentí horrible. Me quedé en silencio, mirando las luces que empezaban a encenderse en la ciudad. Todo me daba vueltas en la cabeza. Camila me tomó de la mano. —No me odies, Alma. —No te odio —dije con suavidad—. Solo… necesito tiempo para procesar. Ella asintió, aliviada. En ese momento, sentí una sombra a nuestras espaldas. Me di vuelta… y ahí estaba Marcus, serio, imponente, con los brazos cruzados. Nuestros ojos se encontraron. Y aunque todavía me sentía desconcertada, el deseo volvió a subir por mi cuerpo como una llamarada. Al otro dia me propuso ir a una fiesta: —Dale, Alma. Solo una vez. No tenés que hacer nada si no querés —me decía Camila mientras elegíamos ropa frente al espejo. —¿Y si me encuentro con algo que no quiero ver? —pregunté, con media sonrisa nerviosa. —Entonces das media vuelta y te vas. Pero te aseguro que te va a volar la cabeza —dijo ella, ajustándose un vestido rojo tan ajustado que parecía pintado. Me puse algo discreto… dentro de lo posible. Un vestido negro al cuerpo, con escote sutil y un tajo en la pierna. Obvio, encima me puse un saco largo. Todavía no me animaba a mostrarme del todo. La fiesta era en una casa grande, moderna, alejada de la ciudad. Iluminación tenue, música ...
... envolvente, cuerpos hermosos moviéndose con soltura, como si estuvieran en otro plano de libertad. —Acá nadie juzga a nadie —me susurró Camila en la entrada—. Algunos son creadores, otros empresarios, algunos vienen a mirar, otros a jugar. Vos hacé lo que sientas. Yo asentí, medio abrumada. Caminamos entre gente hermosa, algunos con ropa llamativa, otros directamente en ropa interior, o menos. Parejas besándose sin pudor, miradas intensas que te recorrían de arriba abajo. —¿Querés algo de tomar? —me ofreció Camila, mientras se le acercaba una chica que la saludó con un beso más que amistoso. Tomé una copa de vino espumoso y me quedé en una esquina, observando. Sentía las mejillas calientes, la piel más sensible, como si el ambiente entero me rozara. Un hombre alto, de barba prolija, se acercó. —¿Primera vez? —me preguntó con voz suave. —¿Se nota tanto? —le dije, con una sonrisa tensa. —No lo digo como algo malo. Es hermoso ver a alguien descubriendo este mundo. —Solo vine a mirar —aclaré. —Mirar también es jugar —dijo él, y me guiñó un ojo antes de alejarse. Me quedé helada. Respiré hondo. Camila pasó a mi lado, dándome un toque con el hombro. —¿Todo bien? —preguntó. —Todo… muy intenso. —¿Te gusta? —No sé. Me confunde. Pero me excita —confesé, con un hilo de voz. En eso, lo vi. Marcus estaba en el fondo, vestido con una camisa negra arremangada, pantalón ajustado. No hacía nada fuera de lugar, solo observaba… pero sus ojos se clavaron ...