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La última vez que fui ella
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: SexoSinTabues30
... noches… —respondí, con los dedos todavía temblando. Apagué el celular. Me quedé sola, desnuda, con una sensación extraña entre las piernas… y en el pecho. Suspiré. Me levanté y me envolví en el saco negro. Necesitaba aire. Bajé en silencio al lobby. Allí estaba Marcus, en su puesto habitual, con los brazos cruzados y esa mirada seria. Me detuve un segundo. No podía evitarlo: cada vez que lo miraba, algo me vibraba adentro. Y esta vez, después de lo que acababa de hacer, la sensación era todavía más intensa. —¿Todo bien, señora Alma? —preguntó él, con voz grave. —Sí… —dije, aunque mi voz salió un poco más ronca de lo normal—. Solo… necesitaba un poco de aire. Marcus me sostuvo la mirada un instante. Luego asintió y volvió a escanear el lugar, como si nada. Pero yo me quedé ahí, clavada, sintiendo el pulso retumbarme en el cuerpo. Y, aunque no lo sabía aún, algo me decía que tanto Marcus como Camila escondían secretos mucho más grandes de lo que imaginaba. Estábamos en la terraza del hotel, al atardecer. El cielo estaba teñido de rosa y naranja. Camila parecía inquieta, moviendo el tallo de su copa de vino entre los dedos. Yo la miré fijamente. —Camila… ¿Qué está pasando? —pregunté—. Te conozco. Estás rara hace días. Ella bajó la vista. —No quiero que me juzgues, Alma. —No voy a juzgarte —le aseguré—. Pero necesito saber la verdad. Respiró profundo, como si se preparara para saltar al vacío. —Alma… Yo no solo trabajo en eventos. ...
... También soy creadora de contenido para adultos. La miré, parpadeando. —¿Creadora de contenido… sexual? —Sí —dijo, alzando un poco la barbilla—. Hago fotos, videos, sola o con otras personas. Todo profesional, consensuado. Es mi negocio. Me va bien. Me quedé callada unos segundos. No sabía bien qué decir. Ella siguió rápido, como temiendo mi reacción: —Y antes de que me preguntes… sí, Marcus grabó una escena conmigo. Fue una sola vez. Nada más. Él no es actor ni creador de contenido. Fue algo puntual, me hacía falta un partner, y él… bueno, aceptó. —¿Y por qué él? —pregunté, todavía procesando. —Porque es un bombón —dijo, medio riéndose, medio avergonzada—. Y porque es alguien de confianza. Pero no estoy enamorada de él ni nada. Fue puramente trabajo. Tragué saliva. —¿Por qué no me contaste antes? Camila me miró con ojos brillosos. —Tenía miedo de perderte, Alma. Sos mi amiga, sos mi familia en muchos sentidos. Y pensé… “¿Qué va a pensar Alma de mí si se entera?” Suspiré. La miré largo. —Camila… —dije finalmente—. No te voy a dejar de querer porque seas creadora de contenido. Sos mi amiga igual. Me sorprende… sí. Pero no me voy a alejar de vos. A Camila se le llenaron los ojos de lágrimas. —Ay, boluda… —dijo, riéndose entre lágrimas—. Te amo. Me reí también, aunque el corazón me latía fuerte. —Pero Marcus… —dije, bajando un poco la voz—. No sabía nada de esto. —Él no quiere que se sepa —respondió Camila—. No le gusta hablar ...