-
Aires de Gratitud
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
Me lo contó cuando llegué a su casa para pasar tiempo con Laura, el día que me correspondía estar con ella. Sin embargo, al enterarme del viaje, todo se dañó. Comenzamos a discutir, como siempre lo hacíamos. Marcela: Te lo estoy diciendo con tiempo, Andrés. No entiendo por qué reaccionas así. Andrés: ¿Con tiempo? Me lo dices justo hoy, el día en que me toca estar con Laura. ¿Y mi tiempo con ella qué? Marcela: Son solo tres días, Andrés. Además, sabes que a Laura le encanta estar en casa de mi hermana. Andrés: Ese no es el punto, Marcela. El punto es que tomas decisiones sin consultarme. Como si yo no tuviera voz en esto. Marcela: No es eso, simplemente sé que estará bien. No entiendo por qué haces tanto problema. Andrés: ¡Porque no es la primera vez! Siempre haces lo mismo y esperas que yo lo acepte sin quejarme. Marcela: No exageres, Andrés. Laura necesita estar con su familia también. Andrés: ¿Y yo qué soy? ¿Un extraño que la ve cuando a ti te conviene? Marcela: No digas eso… Andrés: No, Marcela. Ya estoy harto. Haz lo que quieras, como siempre. Sin esperar respuesta, agarré mis cosas y salí de la casa, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria. Caminé por la calle con pasos firmes, sintiendo la rabia arder en mi pecho. Otra vez, la misma historia. Otra vez, quedando al margen. En la soledad de mis pasos, recordé lo mucho que amé a Marcela en el pasado, lo intensos que fueron nuestros sentimientos el uno por el otro. Nos habíamos conocido por casualidad en un foro ...
... de internet, un lugar que, en teoría, era un foro incestuoso, donde hombres con fantasías de este tipo buscábamos alguna mujer simplemente para conversar, pero lo nuestro trascendió rápidamente. Lo que comenzó como un juego se convirtió en algo más profundo. Nos entendimos, nos hicimos amigos y, sin darnos cuenta, la atracción mutua nos envolvió hasta sorprendernos con la rapidez con la que todo ocurrió. En poco tiempo, ya hablábamos de formar una familia, si, una familia incestuosa, hablábamos de como criar a nuestros hijos, de donde debíamos de vivir, habíamos hecho planes para cumplir nuestras fantasías y en general nuestros sueños. Pero después del nacimiento de Laura, todo cambió. En mi soledad reconocí que fui alejándome poco a poco de Marcela. Quizás por el trabajo, quizás porque buscaba espacios fuera de casa, aunque ni yo mismo sabía exactamente por qué. En ella también hubo cambios. Su carácter se volvió más irritable, como si la paciencia que alguna vez tuvo se hubiera desvanecido. Hubo un punto, aunque nunca supe exactamente cuándo, en el que nuestra gran cadena de amor se rompió. Finalmente nos separamos, y ahora Laura crecía en un hogar disfuncional, tan distinto al que alguna vez soñamos construir juntos. Dos semanas después de nuestra pelea, Marcela me llamó. Su voz sonaba tranquila, aunque podía percibir un leve tono de duda. —Andrés… quería hablar contigo. Me sorprendió escucharla. Por un momento, pensé que sería otra discusión, pero en cambio, su siguiente ...