1. Aires de Gratitud


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... especial de papa, se llama pene, las mamas lo usamos para jugar. —Y ¿cómo se juega? —Pregunta inocentemente mi hija. —Bueno, cariño, a mi me gusta usar mi boca para… para chupar el pene de papa. Si lo hago bien, entonces papa me da un premio muy rico que se llama semen. —Explícale que también hay otros lugares donde se puede guardar el pene de papa. Marcela aún duda, sin embargo no puede evitar mi orden ni a Laura esperando una explicación. —Bueno, cariño, nosotras tenemos en la vagina un lugar para guardar el pene de papa, para que no le de frio. —¿Tiene frio el pene de papa? —Me pregunta mi hija mirándome. —Si hija, tiene frio. —Acto seguido la alzo en mis brazos mi mano derecha la sostiene de su colita y con la izquierda, ante la mirada de Marcela arrodillada frente a mí, hago a un lado las braguitas de Laura, dejándolas en el suelo. Comienzo a pasar suavemente mis dedos por los labios vaginales de Laura, que se ríe sobre mi pecho, diciéndonos que siente cosquillas. Bajo a Mi niña lo suficiente como para que su vagina haga contacto con mi verga. Marcela se pone de pie a nuestro lado, Laura aún no siente dolor, pero lo sentirá y Marcela lo sabe. —Cariño, esta bien. Mami está aquí. Papá es solo… simplemente jugando un juego especial contigo. Marcela sonrió, forzosamente, note que también tenía miedo. Marcela acariciaba el cabello de mi niña mientras su cara comenzaba a cambiar a medida que comencé a empujar, sus labios vaginales no se abrían lo suficiente como para permitir ...
    ... la entrada de mi verga, era una tarea titánica e imposible que solo estaba causándole dolor. —No va a entrar, es demasiado pequeña. —Quizás solo deberíamos consentirla. —Sugiere Marcela Coloco a mi hija en el suelo y voy a sentarme en el sofá. Laura se toca su vagina ante el malestar que le causé. Marcela lleva a nuestra niña a mi lado. Laura se sentó en el borde junto a mí. Sentí sus nervios mientras me miraba atenta y expectante. —Papi, ¿por qué me miras así? —susurró, jugueteando con sus manos—, tengo miedo. Me enderecé y dándole espacio suficiente para que se acercara más. Marcela suavemente toma a Laura y la acuesta sobre mí, boca abajo, subimos su vestido para que quede al descubierto esa colita hermosa. Con mi mano atraigo a Marcela y la beso, un beso que no habíamos tenido hace mucho tiempo, un beso de amor. Luego, juntos, comenzamos a acariciar la colita de Laura, sus nalguitas y su ano. Tras unos minutos y con ayuda de saliva únicamente comencé a meterle algunos dedos, Laura se quejaba e intentaba pararse, pero Marcela la mantenía firme y la consolaba constantemente. A medida que mis dedos ingresaban en el ano de mi niña, sentí que su cuerpo se ponía rígido, pero no tenía más opciones que aceptar la intrusión. Dos de mis dedos estaban completamente adentro, intentaba abrirlos y cerrarlos en su interior, acción que me ayudaba con la dilatación. Se quejaba, por momentos volteaba su rostro y podía ser testigo de sus caras de dolor, apretaba los dientes con fuerza y se ...