1. Dominio Interno (1)


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Z Tales, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 1: “Latencia”
    
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    Madrid, año 2040. La conexión total ya no es una promesa: es rutina.
    
    Enzo se mueve con la desgana. Como si cargara con el peso de una rutina hecha prisión. De estatura media, con el cabello oscuro y siempre un poco despeinado, sus ojos —de un marrón apagado— reflejan el cansancio acumulado de noches descansando mal y días que se repiten sin sentido. Su piel, ligeramente pálida por las largas horas frente a pantallas y sin la luz del sol, contrasta con la barba incipiente que deja crecer sin demasiada atención. Vive en un pequeño apartamento en el centro, renovado recientemente y con las modernidades propias de quienes se lo puede permitir, junto a Kaela, su novia y compañera, ahora absorbida por un trabajo que la mantiene conectada a otra realidad, lejos de la suya.
    
    La pantalla del horno emite un pitido suave. Enzo retira la bandeja con movimientos mecánicos, sin prestar atención a lo que hace. Pollo al limón, arroz al vapor. No es gran cosa, pero huele bien. Coloca dos platos sobre la isla de la cocina, alineados con una precisión que no necesita. En el fondo sabe que solo uno se va a usar.
    
    El apartamento está en silencio. El tipo de silencio que no se llena con música ni con pantallas encendidas. Las luces están tenues, automatizadas acorde a la hora de la cena, que últimamente se ha vuelto solitaria. Hay orden, sí. Demasiado orden. Nada está fuera de sitio, como si nadie viviera allí de verdad.
    
    Mira hacia el pasillo. La puerta ...
    ... del despacho de Kaela está cerrada. La luz roja encima de la entrada indica que Kaela sigue dentro de su cámara sensorial. Lleva allí desde antes de la hora de comer. No ha salido ni una vez. Tampoco ha respondido al mensaje que le dejó hace una hora: “¿Quieres que te guarde algo?”
    
    Se sienta. Mastica sin hambre. El arroz está pastoso.
    
    Antes no era así. Recuerda las cenas improvisadas en el sofá, las risas sin motivo, los maratones de series y las discusiones sobre quién tenía peor gusto en el cine. Recuerda sus piernas rozando las suyas mientras compartían una manta. Ella con el portátil abierto en las rodillas, programando alguna interfaz nueva, pero siempre presente. Ahora, ni siquiera usa el teclado. Todo lo hace conectada directamente a su mente, con esa nueva tecnología que parece imponerse en todas partes.
    
    La cámara sensorial ha cambiado todo. Para ella, conectar el cerebro directamente, le explicó, permite una programación más ágil, más inmersiva. Para diseñar experiencias sensoriales creíbles, hay que vivirlas desde dentro, sin capas intermedias. Su trabajo, decía ella, se lo exige.
    
    Pero Enzo no sabe exactamente qué está diseñando ahora. Solo que lo llama “el proyecto nuevo” y le dedica todas las horas que puede. Lo defiende con entusiasmo, con pasión incluso, pero nunca le ha contado detalles. Siempre responde con evasivas suaves: “Aún no está listo”, “Te parecería raro”, “Quiero terminarlo antes de contártelo”.
    
    Él finge comprensión. A veces hasta cree ...
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