1. Mi mujer y mi vecino cogen, eso me parte el alma (1/2)


    Fecha: 29/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuando un vecino que llega los hace quedar con las ganas. Cuando entra lo despierta al marido adormilado y se echan un polvazo con culo incluido.”
    
    -“No es muy original”.
    
    -“Es verdad, pero la mina es muy buena actriz o la calentura era real porque gozó como una yegua, y eso me motivó a esperarte”.
    
    -“Hacete una paja que yo no tengo ganas”.
    
    -“Entonces voy a hacer como el actor, que al principio la fuerza un poco, pero en seguida la hembra agarra el tranco”.
    
    -“Ni se te ocurra”.
    
    No había terminado de hablar cuando, tomándola de las nalgas la levanté para ponerla en cuatro, llevar su camisón a la cintura, correrle la bombacha y entrar al completo de un solo golpe; ningún ademán cariñoso, menos aún un beso, ni una palabra afectuosa, solo fuertes embestidas.
    
    Si en ese momento no estaba bien lubricada, después de la metida de mano en el palier, era que se había lavado en el baño, cosa de la que me alegré pues no deseaba hacerla gozar; sus ayes y lágrimas fueron el mejor estímulo para pistonear aunque sin sentir placer pues me hallaba anímicamente devastado; cuando empezó a mejorar el deslizamiento en la penetración saqué la pija de la vagina, apunté hacia el orificio estriado y di comienzo a la entrada por el recto sin dar tiempo a la adaptación, simplemente forzando los esfínteres.
    
    Ahí, después de unos cuantos bombeos secos, y resonando en mis oídos la hermosa música del llanto, simulé las contracciones de la corrida, saqué el miembro y, sin decir una palabra ...
    ... fui al baño a lavarme. Al regresar a la cama ella estaba en posición fetal dándome la espalda y sollozando.
    
    -“Querida, no fue un buen polvo porque estabas demasiado tensa, pero igual gracias, me saqué las ganas”.
    
    Y me arrimé como para darle un beso en la mejilla, pero interrumpí el movimiento cuando casi la tocaba.
    
    -“Nena, tenés un olor raro en el cuello, espero que no sea, pero parece saliva, como si alguien se hubiera ocupado de chupártelo a conciencia; es repugnante así que ándate a dormir a la otra pieza”.
    
    Al día siguiente, mal dormido a pesar del somnífero tomado, al levantarme la encontré en la cocina comedor desayunando, me preparé un café y me ubiqué frente a ella que se mostraba con unas leves ojeras; eso hacía pensar que su noche no había sido mejor que la mía.
    
    -“Lo que me hiciste anoche fue una canallada”.
    
    -“Es verdad, y te pido perdón, pero la calentura me desbordó”.
    
    -“Pero además me echaste de la cama”.
    
    -“También es verdad, pero el olor en tu cuello me generó un pensamiento insoportable, que a su vez me representaba tu imagen siendo besuqueada por un tipo que además te metía mano, pues vos te entregabas mansamente”.
    
    Ruborizada y con la cabeza baja esgrimió su defensa.
    
    -“Pero eso está solo en tu cabeza”.
    
    -“Sí, pero asociado al olor que percibía, y espero que te lo hayas quitado, lo mismo debieras de hacer con la almohada, porque ya sabés qué sucede si lo vuelvo a sentir”.
    
    -“Estás paranoico de celos”.
    
    -“Si fuera así es porque ...
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