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Mi mujer y mi vecino cogen, eso me parte el alma (1/2)
Fecha: 29/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos
... te quiero y no acepto compartirte; cambiando de tema, ¿cómo te fue anoche en la simulación de pareja con Rubén?” Nuevo rubor y mirada huidiza al contestar. -“Bien, aunque la reunión fue algo prolongada”. -“Se mantuvo tranquilo o mostró la hilacha?” -“Nada raro, cada uno en su lugar”. -“Entonces me alegro de haberme equivocado, así que lo voy a registrar para recordarlo”. Y buscando mi agenda escribí en su presencia «Hoy, 16 de abril dejo constancia de mi equivocación al presumir que Rubén, de darse la oportunidad, trataría de intimar con Fernanda». -“Parecés un viejo maniático”. -“Puede ser, pero a veces la memoria falla, ojalá que todo siga así”. No era razonable pretender mayor certeza para afirmarme en la convicción de ser un cornudo; había que seguir con el remedio. A mi primo y socio en el negocio le pedí desentenderme de todas las ocupaciones hasta tanto atisbara un principio de solución del problema que había puesto patas para arriba mi vida. Dos cosas debía decidir, qué hacer y cómo llevar a cabo lo pensado. Decidido a reunir pruebas concretas hablé con Marcelo, que es dueño de una empresa de vigilancia electrónica, le conté lo que me pasaba y si era factible instalar, muy disimuladas, unas cámaras que me permitieran ver y escuchar, remotamente, lo que enfocaban. Su respuesta fue afirmativa, solo quedaba mirar el lugar para determinar cómo hacerlo. Una semana después apareció el vecino para avisarnos que viajaba por unos días y ...
... pedirnos que en ese lapso le viéramos, de vez en cuando, el departamento. Casi, casi, doy un salto de alegría pues era la oportunidad que estaba esperando, así que apenas pude lo llamé a mi amigo para iniciar el trabajo, que convenía hacerlo cuando mi mujer estuviera en el estudio. Esa noche, mientras esperaba el sueño caí en cuenta que debía vigilar no solo la vivienda del vecino sino también la mía, si bien era menos probable, no había que descartar que decidieran usar el dormitorio matrimonial; ese lugar suele ser un trofeo preciado para alimentar la egolatría del macho corneador. Hecha la instalación prevista, comprobé la correcta recepción en mi ordenador, ahora tocaba esperar los resultados, eso sí con la firme convicción de vengarme bien de los dos, sin ninguna urgencia, tomándome el tiempo necesario para que la cosa fuera efectiva, aunque eso supusiera prolongar el sufrimiento. Antes las imágenes que me torturaban eran producto de mi cabeza y sobre esas elaboraciones no podía basar mi actuar, ahora yo estaba viendo, sentado en el comedor de casa, lo que mostraba la cámara instalada en el living de Rubén, donde ella acababa de llegar y el macho la recibía con los brazos abiertos para besarla en boca, cuello y orejas, mientras una de sus manos entraba por debajo del vestido buscando la grieta entre los muslos. Habiéndole incrementado lo suficiente la calentura que ya traía, sacó el miembro y presionando desde los hombros la hizo arrodillarse para la consabida mamada ...