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Vane (I). Si somos amigas, ¿por qué fantaseo con ella?
Fecha: 30/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: CuentoRelatos
Por razones que ya les contaré, he tenido mucho deseo los últimos meses. Nunca en mi vida había sido una persona muy libidinosa, pero, esta última época, he estado fantaseando de forma casi incontrolable con algunas personas y engañé a mi novio con dos de ellas. Escribo esta serie de relatos porque quiero que alguien lea mis fantasías, primero, y mi infidelidad, después. Disculpen si lo que están buscando es esto último y me tardo en llegar. Quiero que alguien, así sean ustedes, que vienen a leer este tipo de cosas, intenten entender por qué hice lo que hice. Creo que todo empezó el 2 de abril. Caminaba con Indira hacia mi coche, después de un ensayo. Creo que le había dicho que su ropa de ese día le quedaba muy linda. Ella sonrió y se sonrojó, pero no por lo que le dije. Sonreía como si mi diálogo le hubiera recordado un secreto, algo que ya no pudiera guardarse más. La animé un poco a que se confesara, creyendo que había algo de su vida que quería contarme. —No te vayas a poner rara —me dijo finalmente. —Pero escuché por allí que Vane es bisexual… y dicen que le gustas mucho. Vane e Indira son dos de mis compañeras… La verdad no quiero decir exactamente qué es lo que hacemos juntas. Siento que eso es mucha información. Quizá más tarde entre en más detalles. Diré que tenemos un grupo artístico. Ensayamos juntas y nos presentamos en distintos escenarios dos o tres veces al año. Las tres tenemos veintitantos, aunque tenemos algunas compañeras más jóvenes. Indira ...
... tiene tres ligues, que la siguen embobados. Vane y yo tenemos novios. Sé que Vane conoce a su novio hace muchos años. Es un tipo callado, que parece amable. Va a ver a Vane a todas las funciones, la espera en los ensayos y carga con toda su utilería. Mi novio es más reciente y no vive aquí. Lo conocí en el extranjero y regresé a mi país con el compromiso de volver a verlo. Estoy haciendo todo lo posible para que pase pronto. Por todo esto, mi primera reacción fue decirle a Indira: —¡No! ¿Cómo crees? ¿Quién anda diciendo eso? —Pues no te voy a decir quién me lo dijo a mí, pero… —¡Pero qué! ¡Dime! —Pero deberías ver cómo se te queda viendo a veces. Yo sólo diré eso. No me pude sacar la idea de la cabeza. La verdad me parecía lindo e incómodo. Yo me decía a mí misma “bueno, a ver, Emilia, hay que ser claras: tú eres hetero. Nada va a pasar. Partamos de allí”. Pero, además de que me sentía halagada, la verdad es que si no fuera hetero, me decía, me gustaría alguien como Vane. Ella es alta, delgada, de piel tersa y aperlada, de un pelo negro corto, que le cae en caireles sobre las comisuras de los labios. Tiene una risa hechizante y una cara muy linda. Por las noches me descubría pensando en ella… en cómo sería estar con ella. Me divertía imaginando que nos besábamos. Después de un par de noches, empecé a imaginar que fajábamos: que, saliendo de un ensayo, yo la llevaba en mi coche, ella se me confesaba y yo le tocaba la cara. Le acariciaba una oreja, besaba su ...