1. Vane (I). Si somos amigas, ¿por qué fantaseo con ella?


    Fecha: 30/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuello y finalmente metía la mano debajo de su blusa… Yo nunca tuve iniciativa ni con los hombres (la verdad nunca la necesité; ellos siempre tienen bastante iniciativa conmigo), así que esta idea (la idea de que era yo quien la tocaba) era completamente ficticia, pero bueno: fantasías son fantasías.
    
    La verdad no sabía si la idea de fajar con Vane me excitaba o solamente me divertía. Pero, una noche de esa semana, llamó mi novio, y yo tuve que tranquilizarme para contestarle con tranquilidad. Sentía que estaba haciendo algo incorrecto. Fue allí donde me di cuenta de que ya no estaba pensando en Vane como en cualquier amiga.
    
    Durante esas mismas fechas, empecé a verla en los ensayos. ¿Me va a ver con deseo, como Indira me dijo que me vería?, me preguntaba todo el tiempo. Y no. Vane era muy profesional y nunca le noté nada mientras estuvimos trabajando. Sin embargo, yo sí empecé a fijarme en ella. ¿Qué es lo que ve una mujer en otra?, me preguntaba. Sabía qué era lo que veían los hombres en Vane. Tiene unas piernas bellísimas, de muslos grandes y fuertes. Aún después de todo lo que pasó después, me apena mucho escribir que tiene un trasero bonito.
    
    Vaya, que la verdad yo quisiera uno así. Los hombres con los que he estado dicen que soy hermosa, pero cuando les pido que me digan “¿qué significa ‘ser hermosa’?”, siempre dicen que tengo una cara encantadora o una figura delicada. Les gustan los dos lunares que tengo en la mejilla, debajo del ojo izquierdo; o el lunar que ...
    ... tengo en la circunferencia de uno de mis pechos. Les atrae como luzco el ombligo con las ombligueras que me gustan. Pero nada más. A veces les pregunto eso después de tener relaciones, y es como si hubieran tenido sexo con una muñeca de porcelana.
    
    Con Vane es algo distinto. Tiene rasgos lindos y delicados, sí. Definitivamente es guapa, con una guapura un poco desgarbada y quizá ligeramente masculina. Pero… ¡ajj, digámoslo de una vez! Su trasero es enorme, atlético, redondo, simétrico, continuación perfecta de unas perfectas piernas. Es uno de esos traseros que, no importa qué pase, todo hombre termina viendo, si pasa en el mismo cuarto que Vane el tiempo suficiente. Un trasero que hace que “los caballeros” aparten la cara entera, porque saben que no podrían apartar sólo la mirada. Mi último exnovio, por ejemplo, ¡cuántas veces lo vi mirando a Vane! Me enojaba tanto que dejaba de hablarle durante tardes enteras… y ahora yo misma no podía desviar la mirada.
    
    Después de una semana de que Indira me llegó con el chisme, Vane me atrapó mirando su trasero. Tuve que disimular mucho.
    
    —Oye, se ve increíble la tela de ese pantalón —le dije. —¿Dónde lo compraste? Los míos se deshacen demasiado rápido con lo que hacemos… con nuestros ensayos, quiero decir.
    
    Esa aclaración era perfectamente innecesaria. Pensé que el verbo “hacer” se escuchaba muy sexoso. Pero no. Era sólo que yo estaba pensando en eso; era solamente porque la noche anterior había fantaseado que estábamos en mi cama ...
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