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Vane (I). Si somos amigas, ¿por qué fantaseo con ella?
Fecha: 30/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: CuentoRelatos
... y ella, arriba mío, me masturbaba con su rodilla por encima del pantalón —su rodilla era en la realidad mi puño. Cuando me di cuenta de que mi diálogo no tenía sentido, y exponía una partecita de mi fantasía, me sonrojé. Vane sonrió y me dio recomendaciones sobre la ropa. —No creo gustarle —le dije ese mismo día a Irina. —¿Por qué? —Tú dijiste que me miraba… y no. —Pues es que no te mira cuando la miras. —¡Pero si yo no la miro tanto! —exclamé, temiendo que Irina se hubiera dado cuenta del tono de mis miradas. Ella adivinó lo que estaba pasando por mi cabeza. —¡La hermosa Emilia, la tierna Emilia, está cayendo enamorada de…! —empezó, pero la hice callar. —¡No es eso! Se rio al principio, pero como vio que yo estaba preocupada, trató de consolarme. —A ver, niña —me dijo. —¿Hace cuánto que no hablas con tu novio? —Ayer. —¿Y hace cuánto que no coges? Dudé, un poco porque la pregunta me sorprendió, y un poco para hacer las cuentas. —Cinco meses. —¡Cinco meses! Me extraña que esto no te pasara antes. Es la cosa más normal del mundo. Como no tienes… digamos “un asta para tu bandera”, entonces tu mente se pone loquita pensando en una persona a la que le gustas. Dime ¿tu novio se molestaría si cogieras con una mujer? —Sí, pero creo que no mucho. Con un hombre se enojaría mucho más. —¡Ajá! Eso es lo que pasa. Tú mente busca posibles parejas, pero quiere ahorrarse complicaciones. ¿Ves? Nada del otro mundo. Si Vane te despierta algo, ...
... tienes de dos: cógetela o mastúrbate pensando en ella. Pero, por el amor de Dios, no hagas una tormenta en un vaso de agua. Irina me dejó pensando. Conduje distraídamente de vuelta a casa y me tumbé en la cama. Afuera, empezaba a anochecer. ¿Qué tenía que ver mi novio con que empezara a desear a mi amiga? ¿Qué estaría haciendo él? Revisé mi celular y vi que no había visto mi último mensaje, de hacía un par de horas. Empecé, como de costumbre, a pensar en Vane. Pero esta vez había algo distinto. Vane estaba en el vestidor que compartimos antes de los ensayos. Se quitaba la parte superior de su vestuario y quedaba en top. En ese momento mi novio llegaba, sin camisa, y se acercaba a Vane. El tono de bronce de su piel contrastaba con la palidez de ella. Con sus manos pequeñas y fuertes, mi novio tomaba la cadera de mi amiga y la conducía contra la suya. Vane sentía la erección de mi novio; sonreía y se le restregaba. Él intentaba besarla, pero ella no lo permitía. A ella le gustaba sentirse en control, y le respiraba en la cara para excitarlo más. Después de un tiempo así, Vane tomaba las manos de mi novio, las quitaba de su cadera y las llevaba a sus nalgas, pero por fuera del pantalón. Mi novio se revelaba por fin, y las metía dentro de su ropa. Yo estaba echada en la cama. Me había quitado el pantalón y la ropa interior, y empezaba a usar dos dedos frotar empujar mis labios vaginales hacia adentro y hacia afuera. La humedad se acumulaba en torno a mi vagina, pero ...