1. ¡Estás embarazada!


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Intercambios Autor: Lecter100, Fuente: CuentoRelatos

    ... impresionada por su sonrisa encantadora y el cuerpo musculoso que se percibía detrás de la remera.
    
    El joven masajista los hizo pasar al cuarto del spa y comenzó a explicar el proceso en portuñol mientras los guiaba hacia las camas para masajes. No pudo evitar notar lo bien que se veía Vanina. El complejo era de categoría y habitualmente sus clientes y clientas eran personas mayores, este el primer culo lindo que iba a masajear en un largo tiempo. Sonrío para adentro y pensó en qué buen trabajo tenía.
    
    Capítulo 3: El masaje tradicional
    
    Mientras Rodolfo se acomodaba en un sillón, a unos dos metros de la cama, Thiago le pidió a Vanina que se quita el pantalón, la remera y se recostara boca abajo en la cama. Ella llevaba debajo un bikini color salmón que no sólo era cómodo, sino que además cubría bastante bien su cuerpo. A pesar de su bellísimo cuerpo la futura madre no se animaba al hilo dental, ni siquiera de vacaciones en la ciudad carioca.
    
    “Ua pena a ropa” dijo Thiago, “É melhor o lacinho”. Y tenía razón, con el aceite ese bikini era un problema.
    
    El mulato se puso aceite en las manos, las frotó para que tomen temperatura, le desabrochó el corpiño para tener pleno acceso a la espalda y comenzó con un masaje relajante. Primero los hombros, y el cuello, y a medida que recorría el cuerpo tanto el masajista como la masajeada fueron motivándose. Para el joven era algo habitual, pero para Vanina excitarse por un masaje le pareció demasiado. ¿Qué le estaba pasando? ...
    ... ¿Serían las hormonas?
    
    Las manos de Thiago eran mágicas, por momentos a ella se le escapaban pequeños gemidos de placer, que no eran totalmente sexuales, pero sin dudas mostraban que la estaba pasando realmente bien.
    
    Rodolfo no había prestado atención a la escena. Estaba absorto con su teléfono celular leyendo mails cuando de reojo vio que el negro estaba trabajando cerca de la cola de su esposa, y se sorprendió mucho cuando Thiago rozó muy suavemente las nalgas de Vanina con el dorso de su mano. ¿La estaba acariciando? Esa cola tenía –además de una forma increíble– una sedosidad propia de quienes se cuidan mucho la piel, y el joven estaba disfrutando esa sensación.
    
    El masajista pidió permiso a Vanina y metió apenas las yemas de dos dedos en los bordes de la bombacha de la bikini y la llevó al centro de la cola, liberando así las dos nalgas para poder trabajar. Esa pieza de ropa tan amplia ahora era un gran hilo dental, y a sus lados dos hermosos cachetes de un culo soñado.
    
    Ella no puedo evitar estremecerse ante las habilidosas manos y comenzó a sentir un calor familiar entre sus muslos. Miró a Rodolfo nerviosa, preguntándose si había notado algo inapropiado. Pero él estaba enfrascado en el teléfono, ocupado de su trabajo mientras un negro de un metro noventa manoseaba a su esposa.
    
    El joven mulato, amasaba los glúteos con profesionalismo hasta que notó que la parte inferior de la bikini estaba de otro color. ¿Se estaría mojando esta señora, algo mayor que él, con ...
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