1. ¡Estás embarazada!


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Intercambios Autor: Lecter100, Fuente: CuentoRelatos

    ... los aceites del masajista y le alcanzó el pote al negro. Muchos años después de ese día se siguió culpando por ser tan servicial, pero lo cierto es que cuando el masajista se puso el producto sobre su pene la situación cambió, y la pija resbaló hasta el fondo, consiguiendo además un sííí de la mujer que sentía cómo la llenaban de carne de nuevo.
    
    Rodolfo se paró al lado de la cama con los brazos cruzados y sin perderse detalle. Estaba algo excitado viendo esa BBC provocando tanto placer, pero la culpa no lo estaba dejando en paz. Se estaban cogiendo a su esposa embarazada delante de sus narices, o mejor dicho, se la estaban recontra cogiendo, porque el movimiento de Thiago era frenético. Embestía a la hembra una y otra vez.
    
    Se empezaron a escuchar pedos vaginales, los plap plap de cada penetración y gemidos cada vez más fuertes de la mujer y también – por primera vez – del joven masajista.
    
    De repente, el mulato cerró los ojos, sujetó con fuerza las caderas de la mujer, penetró hasta la empuñadura, se quedó quieto y eyaculó. Su verga depositó grandes cantidades de semen espeso que inundaron la concha. Después abrió los ojos, sonrió, sacó su pene chorreando líquidos y se dirigió al baño a higienizarse.
    
    Vanina estaba todavía en cuatro patas. No había alcanzado esta vez el orgasmo, pero pensó que estaba bien, ya había acabado ...
    ... bastantes veces, y lo más importante, había logrado que el joven también acabe.
    
    Rodolfo, parado al lado de la cama, vio los muslos de su esposa y el semen que se derramaba desde la vagina, por lo que agarró una toalla y empezó a limpiar a medida que salía el líquido. Actuaba como un robot. Estaba totalmente quebrado internamente y trataba de asistir a su esposa.
    
    Capítulo 10: El desenlace
    
    Vanina se quedó tendida en la cama, aturdida por lo que acababa de suceder. Su cuerpo estaba saciado pero su mente era un torbellino de emociones contradictorias. Se sentía culpable por haber traicionado a Rodolfo, pero al mismo tiempo no podía negar lo increíble que había sido la experiencia.
    
    Thiago se puso el slip, el pantalón corto y se acercó a Vanina para darle un beso en la boca. Ella le corrió la cara, pero le dijo “gracias por todo”. El masajista hizo una sonrisa pícara, le hizo con el pulgar hacia arriba a Rodolfo y se retiró de la habitación.
    
    El esposo ayudó a su mujer a incorporarse de la cama. Ella estaba realmente agotada y le temblaban las piernas. Luego la ayudó a ponerse la bombacha y la acompañó hasta la puerta del baño a que se higienice.
    
    Cuando ella cerró la puerta y él se quedó sólo en ese cuarto del spa, liberó su angustia y rompió en llanto. No imaginó que el resto de la semana en ese hotel iba a ser aún más intensa. 
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