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De tal astilla, tal palo
Fecha: 02/05/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Xella, Fuente: CuentoRelatos
... cenar, estuvieron viendo una película. La madre quiso dejarlas solas así que se fue a dormir a su cuarto, contenta por la compañía que había encontrado su hija. Las cosas siguieron igual durante un tiempo. Ya habían comenzado la universidad y les tocó en la misma clase. Shana iba alguna vez a cenar a casa y todos los fines de semana quedaban para salir. Un día, Miriam se dirigió a su madre. –Mami, Shana ha tenido un pequeño problema en casa… –¿Que ha pasado? –Preguntó la mamá, asustada. –Se les ha reventado una tubería… tienen la casa inundada. Te quería preguntar si se puede quedar este fin de semana entero en casa, hasta que lo arregle el fontanero. –Claro que sí, no se va a quedar en la calle. –Y… ¿Su hermano también? Estela dudó. No le conocía de nada y le daba un poco de reparo, pero siendo el hermano de Shana… –De acuerdo, el hermano también. ¡Pero sólo por este fin de semana! –¡Gracias mamá! ¡Eres la mejor! –Dijo Miriam, lanzándose a abrazar a su madre. Cuando se fue, Estela se quedó pensando si era buena idea meter en casa a ese joven sin conocerle. A lo mejor intentaba algo con Miriam… Aunque, si quisiese algo, lo podrían hacer en cualquier momento… Casi mejor tenerlos cerca… Entre esos pensamientos se perdía la mente de Estela. La semana pasó volando y el viernes llegó enseguida. Cuando llegaron los dos hermanos a casa les abrió Miriam. –¡Hola! –Saludó, feliz. –¡Hola! –Saludo Shana, pasando a la casa con confianza.– ...
... Os hemos traído esto como agradecimiento. –Dijo, mostrándoles dos cajitas cuadradas, con un par de collares dentro. Los collares eran algo ajustados al cuello, con un pequeño adorno de plata. –No tenías que haberte molestado, Shana, es un placer. –No es nada, que menos que un pequeño detalle. ¡Ah! Casi se me olvida, éste es mi hermano, Jamaal. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Estela, creía que iba a venir un chiquillo, ¡Pero era todo un hombre! No pudo evitar fijarse en su cuerpo y recorrerlo con la mirada. Era todo fibra. –¿Mamá? –Miriam la sacó de su ensimismamiento. –¡Ah! ¡Hola! Pasad por favor, la cena está casi lista, espero que estéis cómodos este fin de semana. Rápidamente huyó hasta la cocina a seguir con la comida. No sabía qué le había pasado… Vale que llevaba mucho tiempo sin estar con un hombre… Desde que murió su marido… Pero no podía reaccionar así, ¡Era un chiquillo! Durante la cena, no paró de echar miraditas a Jamaal. No pudo evitar observar como él miraba a Miriam… Y los celos la inundaban… Tenía cierta envidia de su hija por atraer la atención del chico, pero por dentro también se sentía culpable. Con esos pensamientos, la cena y el resto de la noche fue un auténtico infierno. Todo el rato pendiente de Jamaal y de Miriam, de sus miradas, de sus gestos. En cuanto pudo, se disculpó y se fue a dormir. En la cama, la calentura la corroía. Desde que murió su marido no había tenido sexo con nadie, ni siquiera se había masturbado… Y la ...