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Mi primer amor huele a almendras
Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos
... tenía comparación. Su olor, la forma de su cuerpo, el sonido de su voz. De vez en cuando ella lo llamaba para que la ayudará con las decoraciones o para mover cosas pesadas. Momentos en los cuales habían roces “accidentales”. Al final del día la decoración y preparativos de la fiesta estaban listos y cada quien fue a alistarse para la fiesta. Andrés se vistió con una camisa clásica de color blanco que remarcaba su tonificada figura con pantalones caqui y zapatos de vestir. Se peinó el cabello rizado oscuro y perfiló su barba de tres días. Salió al enorme patio de la casa junto a sus primos. Más que una casa, parecía una finca de lo grande que era. Se acercaron al bar donde estaba la gran mayoría de personas. Ahí la vio. Llevaba un vestido negro de esos que son ajustados al cuerpo. Si bien la mayoría de mujeres de la familia compartían esa figura femenina tan voluminosa, el porte de Beatrice era otra escala. Al menos para Andrés. Era la fertilidad hecha mujer. Ella notó su mirada, le sonrió con esa malicia que lo volvía loco. Su madre y sus otras tías que estaban sentadas en una mesa se dieron cuenta de su presencia. — Vaya, vaya ¿Y este bombón? —dijo su tía Karol. — Tú futura esposa debe de estar muy agradecida —agregó su tía Fernanda. — Debes de buscarte a alguien que esté a tu altura —complementó su madre hinchando su pecho con orgullo — Los genes de está familia son únicos y no cualquiera es digna de llevarlos. Andrés rió ante aquel comentario y se sentó ...
... junto a su tía Beatrice. — No sé preocupen, sé muy bien a qué mujer le quiero dejar mi descendencia —dijo poniendo su mano sobre el muslo de Beatrice, oculto bajo la mesa. Está se erizo al instante. Mientras las demás reían por lo que había dicho. La conversación continuó con normalidad. Toda la familia a excepción de los menores que ya se habían ido a dormir comían, bebían y bailaban. En cierto momento Andrés tomó la mano de Beatrice y la llevó a la pista de baile. Era una canción de ritmo lento y suave pero bastante pasional. Ella pegó su cuerpo contra el de él. Y esté puso su mano en su cintura casi tocando su prominente trasero. Sus rostros estaban a pocos centímetros, podía sentir la respiración caliente y acelerada de ambos. — ¿Así que ya sabes a qué mujer le dejarás tudescendencia? —dijo haciendo énfasis en “descendencia”. — Si, lo tengo bastante claro —respondió jalándole más hacía él. Sus cuerpos quedaron totalmente pegados, y sus bocas estaban tan cerca que podían saborear sus alientos. Ella soltó un pequeño gemido cuando la tomó con fuerza por su cintura. La poca iluminación de la pista de baile impedía que los demás vieran aquel escenario con detalle. — Me haces recordar cuando eras un niño y me decías que te ibas a casar conmigo cuando crecieras. —sus bocas casi se rozaban. La canción acabó pero el deseo de ambos apenas empezaba. Andrés sacó a bailar a un par de primas más que se lo pidieron. La pasó bastante bien, se divirtió. Cuando terminó ...