1. Mi primer amor huele a almendras


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos

    ... contener mientras temblaba. De su vagina salieron pequeños chorros de fluido entremezclados con su semen.
    
    Está se dejó caer encima de él, si bien era pesada en ese momento no le importó. Para él solo existía el placer proveniente de su entrepierna que lo embriagaba. Solo quería mantenerse así, unido a ella llenándola. Sus pechos le habían caído sobre la cara. Ella lo abrazó, envolviendo su cabeza entre sus senos y manteniendo su pene dentro de ella. Sé quedaron ahí. Unidos. El orgasmo se mantuvo hasta que se quedaron dormidos. Cubiertos de sudor y sus fluidos entre mezclados.
    
    — Ya llegamos —dijo Ana, la madre de Andrés. Sacándolo del trance en el que estaba. Se había sumergido tanto en los recuerdos que no se dio cuenta cuando llegaron a la casa familiar. Tampoco se había percatado de la enorme erección que sobresalía en su pantalón. Se acomodó de forma que pasara desapercibida y salió a saludar a sus familiares. Estrecho la mano de sus tíos y primos. Y dio abrazos y besos a sus primas. Realmente habían cambiado bastante físicamente.
    
    Su tía Beatrice apareció. Ya tenía 32 años. Muchos en la familia le decían con cariño “La Yegua”, y le hacía honor a su nombre con su altura de 1,75 metros. Una figura esculpida con un trasero que rebotaba con cada paso que daba una cintura que te hipnotizaba.
    
    Está se dio cuenta que estaba ahí. Sus ojos café claro se posaron en los suyos (Los cuales también eran café claro, rasgo distintivo de la familia). Está sonrió y se acercó ...
    ... con determinación hacía el. Con su melena de rizos color chocolate.
    
    Andrés también le sonrió y ambos se fundieron en un abrazo. El olor a almendras que tanto la caracterizaba invadía su nariz. Está le dio un beso en la mejilla y algo en su interior lo animaba a besarla. Claro, estaba el hecho de que estaban en medio de toda la familia.
    
    — ¡Por Dios!, ¡Mira lo grande que estás! — Habían pasado 5 años desde aquella noche y 3 desde la última vez que la había visto. — La última vez que te ví, aún te sacaba una cabeza de altura. Ahora eres más alto que yo.
    
    — Eso no es nada comparado contigo tía —dijo Andrés bajando sus manos hasta su espalda baja — Conforme pasan los años tu te pones más hermosa. —Esta hizo un gesto pícaro.
    
    Ana, la madre de Andrés se acercó a saludar a su hermana (Beatrice) por lo que Andrés continuó saludando a sus demás familiares.
    
    Desde que era niño siempre fue bastante unido a ella. Incluso antes de aquella noche, acostumbraba a dormir y bañarse juntos. Su madre incluso comentaba cosas como “A veces creo que prefieres pasar tiempo con ella que conmigo”. Lo cual era cierto aunque no en el sentido que ella pensaba.
    
    El resto de la tarde pasó sin nada relevante. Andrés se dedicó a compartir con el resto de sus familiares. De vez en cuando miraba a su tía y notaba que esta también lo miraba. La tensión entre los dos era extraña e intensa. Ya había tenido sexo con otras mujeres de todo tipo en el pasado pero el deseo que le provocaba aquella mujer no ...
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