-
Mi primer amor huele a almendras
Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos
... de bailar con sus primas notó que su tía ya no se encontraba en la mesa. De hecho, en ningún sitio del patio le encontró. Preguntó a su madre por ella y esta le dijo que se había ido a acostar temprano. Andrés sonrió fue al bar un momento y pidió una cerveza. Cuando nadie reparó en su presencia se levantó y fue directo a la casa. Su corazón empezó a latir con más fuerza, el cansancio por haber bailado tanto pasó a un segundo plano y en su interior un deseo insaciable lo hacía moverse motivado. El interior de la casa estaba vacío. A excepción de los niños que yacían durmiendo en los cuartos compartidos y una que otra persona que solo iba de paso. Entonces la vio. Estaba en la cocina. Esta se encontraba tomando una copa de vino mientras lo miraba fijamente con esa sonrisa que solo se la daba a él. Dirigió su paso hacía ella. — Te tardaste más de lo que esp—La interrumpió besándola. Con su lengua buscaba la de ella. Acariciandola y explorando los rincones de su boca. Ese sabor que tanto extrañaba se le fue recompensado. Sabía mejor de lo que recordaba. La agarró por su cintura y como si no pesara nada la levantó sobre el mesón de la cocina. Ella soltó un gemido. — ¡Nos van a encont!! — La interrumpió nuevamente apretando su trasero y metiendo su lengua nuevamente. Está vez más profundo. Ella se resistió levemente. — Sería lo mejor no lo crees —dijo y luego le dio un pequeño beso mordiendo ligeramente su labio — Así todos sabrán que eres mía. —Aquellas ...
... palabras la habían dejado atónita. Se ruborizó más. Ella se lanzó encima de él, como si estuviera poseída. El la agarró entre sus brazos cargándola mientras se besaban. La intensidad con la que lo hacían era como si quisieran comerse vivos el uno al otro. Andrés se encamino hacía la dirección de su habitación, la cargaba sujetándola por sus muslos sin romper el beso. A pesar de su comentario, realmente esperaba que nadie los viera. Se formaría un caos. Para su suerte. Nadie estaba en aquel pasillo. Beatrice vivía de forma permanente en aquella casa por lo que gozaba de tener el privilegio de tener su habitación propia. Entraron de sopetón al cuarto. Casi tropiezan pero por nada del mundo sus bocas se separaron. Cuando estuvieron al borde de la cama este la arrojó con suavidad en ella. Ella se relamió los labios. Andrés fue a cerrar la puerta primero. Puso seguro y se dio la vuelta para ver como Beatrice se estaba quitando el vestido para dejar a la vista su conjunto de encaje. De color negro y con multiples lazos que le daban una apariencia majestuosa y a la vez sensual. Aquella imagen provocaba que su pene quisiera romper el pantalón de lo duro que se estaba poniendo. Pero se controló, había deseado esté momento por años y quería saborear cada momento. Se acercó a la cama. Beatrice estaba sentada en medio de esta, con sus piernas abiertas. Como si las puertas del cielo fuesen. Tomó uno de sus pies, el derecho, y le dio un beso en la superficie superior. Luego fue ...