1. Una nueva sargento viene destinada a mi compañía: Mi hermana


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ifardavin, Fuente: CuentoRelatos

    ... algunas fotos tuyas, me enamoré de esas fotos. Hay una de la entrega de despachos que estás… Ahí dije que tenía que verte, tenía que estar cerca de mi amor. Desde entonces he hecho lo imposible por llegar a estar contigo.
    
    -¡Joder! ¡Esta si que es buena! Mi hermana se enamora de unas fotos mías y no para hasta estar conmigo ¡Alucinante! ¿Nadie te dijo que yo era un fruto prohibido?
    
    -¡Hombre! Pero eso son convencionalismos sociales. ¿No te gusto? Yo creo que sí. Y si te gusto, no veo el problema… a no ser que seas un mojigato con todo ese tema de la moral…
    
    Viendo que yo también me sentaba, sin pensárselo dos veces, se volvió a lanzar, a comerme los labios, su lengua y sus dientes hacían maravillas dentro de mi boca, sus manos no paraban quietas aprovechando el momento de desconcierto en el que me hallaba sumido. Estaba claro que mi hermana me gustaba a rabiar, cualquiera daría su brazo derecho por echar un polvo con ella, pero era sangre de mi sangre, era su superior…
    
    Me estaba acariciando la polla entre el pantalón y el calzoncillo… ¡Cómo me estaba poniendo! ¡Al carajo la moral! Pensé mientras le sobaba una teta. ¡Qué suave! ¡Parecía de anuncio! ¡Lavado con Mimosín! ¡O lavado con Perlán! Aquello no era natural, jamás había tocado o acariciado una piel tan tersa. No dudé un segundo en intentar engullir un pezón, el más cercano… Jugué con mi lengua, raspé suavemente con los dientes, mis dedos se dedicaban al otro, necesitado igualmente de caricias.
    
    Susana jadeaba, ...
    ... había dejado de masajearme el paquete y se abrazaba muy fuerte. Sonreía triunfante, había conseguido su objetivo ¿Habría algo que ella no consiguiera? Dejé de pensar en chorradas mientras intentaba quitarle los pantalones. Su ayuda fue inestimable, los llevaba verdaderamente ajustados. Tenía el coño acorde con su figura, bien recortado, pero no afeitado. Ahí recostada, solo con el sujetador puesto, abriendo sus piernas para mí, era la viva imagen del erotismo y la sensualidad.
    
    ¡Qué buena estaba! No recordaba haber visto a otra chica que estuviera tan buena, ni siquiera en las revistas. Arrodillado entre sus piernas fui pasando las yemas de mis dedos por todo su cuerpo. Acariciaba con extrema suavidad, quería disfrutar de esa piel inmaculada… Se le ponía la piel de gallina, me esperaba anhelante… yo me hacía esperar, con los ojos cerrados disfrutaba de cada rincón de su perfección.
    
    Rodeando con sus brazos mi cuello, intentó atraerme hacia ella, me ofrecía sus labios, levantaba las caderas buscándome. Me deslicé hacia su pubis, ya puestos, quería comérmela enterita. Besé sus muslos mientras los acariciaba, me sorprendieron lo fuertes que eran, fui acercando mis labios hacia sus genitales dejando un reguero de saliva en sus ingles. Su olor a hembra me excitaba, cada mujer huele de forma distinta, Susana no era una excepción, pero era mucho más suave de lo que había probado hasta entonces, creí reconocer algo de desodorante íntimo ¡Enervante!
    
    Me apliqué con esmero sobre ...
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