1. Una nueva sargento viene destinada a mi compañía: Mi hermana


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ifardavin, Fuente: CuentoRelatos

    ... hubiera lanzado a saco allí mismo.
    
    Después de cenar nos sentamos en el sofá del cuarto de estar. Terminamos la botella de vino y nos servimos unos licores. Empezábamos a estar más que achispados, también más relajados. Cada vez estaba más con una hermana y menos con una tía buena, sin embargo, seguía sintiendo cierta desazón, demasiadas confianzas para un solo día.
    
    Me levanté para acompañarla a la puerta…
    
    -Bueno Susana, mañana hay que madrugar y hay que ir preparando las maniobras de la semana que viene. Me ha encantado que te quedaras este rato. -Le dije mientras abría. Puse la mejilla, un poco cortado, para darnos un beso. No recordaba haber besado a mi hermana en la vida.
    
    Mi sorpresa fue mayúscula cuando, en vez de la mejilla me besó en los labios. Y casi me caigo de culo cuando, como quien no quiere la cosa, cerró la puerta con el pie.
    
    Estuve a punto de decir algo, de dar una orden, de cualquier cosa… Pero mi ardor guerrero se vino abajo a la misma velocidad que mi campeón se izaba en una erección imponente.
    
    Poco a poco, mientras me besaba, me fue llevando al sofá otra vez. Yo iba de espaldas y al llegar a él caí sentado. Desde arriba Susana me miró, tenía los ojos brillantes, la boca semiabierta… Quitándose la camiseta se echó sobre mí, sin haberme dado tiempo a reaccionar. No reaccionaba ni mentalmente, era la primera vez que una tía se me lanzaba de esa manera, solía ser yo el que hiciera estas cosas, no ellas.
    
    Me estaba soltando los botones de ...
    ... la camisa, acariciando el vello de mi pecho. Chupaba y mordía el cuello y las orejas, metiéndome la lengua en el oído. Me estaba llevando al cielo, apenas me atrevía a soltar el cierre del sujetador, pero ella si se atrevió con el cierre de mis pantalones.
    
    No pude más, de un brinco me incorporé tirando a mi hermana al suelo.
    
    -¡Susana! ¿¡Qué coño estás haciendo!? ¿¡Se puede saber que te pasa!?
    
    Puso cara de asombro, de no entender mi reacción. Estaba claro que no estaba acostumbrada a que la rechazaran, menos en un momento de máxima excitación.
    
    -¿Y a ti? ¿Qué pasa, que eres marica o qué? -Desde luego, no le había sentado nada bien que me rebelara. Se levantó para sentarse en el sillón.
    
    -Vamos a ver, me parece demasiado que me preguntes eso. Tú, que pasa… ¿que se te mete un tío entre ceja y ceja y ya, te lo follas sin importarte ni quién es ni nada? ¿Incluso si es tu hermano?
    
    -Precisamente. Porque eres mi hermano quiero follar contigo. Desde que te vi en tu despacho me quedé alucinada. Estabas para comerte, eras el capitán, eras mi hermano perdido. Vamos hijo, que no te faltaba nada. Y que conste que no me iría a la cama con cualquiera…
    
    -¡Pues quién lo diría! Además, siguen sin convencerme tus argumentos: Primero, si soy tu hermano, es un elemento en contra, no a favor. Segundo, ser tu capitán tampoco ayuda mucho, que digamos. Vamos, que hay muchos más contras que pros.
    
    -¡Qué poco entiendes a las mujeres! He soñado contigo desde que recuerdo. Papá me daba ...
«12...456...9»