1. Una nueva sargento viene destinada a mi compañía: Mi hermana


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ifardavin, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejé llevar, tampoco le iba a dejar con el mal sabor de boca del desvirgue y nada más, como poco, no era de caballeros.
    
    Intenté que gozara todo lo posible. Para mitigar ese bestial empujón me mantuve quieto durante un rato. La basaba en los labios, en los ojos cubiertos de lágrimas, lágrimas de amor y pena, no de dolor. Reconozco que me gustaba, pero no estaba enamorado de ella. ¿O si?
    
    Los movimientos de mete-saca iban subiendo de ritmo. Sus tetas se balanceaban al son de su respiración, me excitaban muchísimo. Abría cada vez más las piernas, sus jadeos llenaban la habitación. Susana estaba a punto de correrse sin remisión. Yo también, notaba ese cosquilleo que nace en la base de la polla hacia las pelotas, signo inequívoco de que iba a descargar toda mi virilidad.
    
    Quise salirme, pero me lo impidió. Mientras gritaba y se convulsionaba me clavó las uñas en la espalda, me volvió a abrazar con sus firmes muslos y me introdujo en ella todo lo que mi nabo daba de sí. Me vacié como nunca lo había hecho, golpe tras golpe soltaba mis chorros de semen en su interior mientras ella lo gozaba como una loca
    
    -¡Aaaah Luisss, siii, siii, maaas!
    
    ¡Joder, qué corrida! Al cabo de un ratito de descanso, de intentar recuperar el resuello, me apartó suavemente hacia un costado… Se incorporó para besarme los labios…
    
    -Gracias Luis, me has hecho la mujer más feliz del mundo.
    
    ¡Coño, que guapa estaba! La cara arrebolada, el pelo suelto, la perfección de su pecho… Estando sentada se ...
    ... inclinó, me cogió la polla y se la introdujo en la boca. Ya la tenía fláccida, pero chupaba y chupaba, la descapullaba y recorría el glande con la lengua, limpiando cualquier resto de leche que quedara. Siguió durante mucho tiempo, hasta que consiguió que me recuperara.
    
    Sin soltar mi miembro, me ofreció su coño para darnos placer mutuamente. Me dediqué a ello con ansia, succionaba su clítoris, introducía un dedo en la vagina, hasta me atreví a metérselo en su sonrosado culito. Respingó, no debía esperárselo, pero tras unos momento de duda se incorporó, se situó frente a mí y ayudándose con una mano, fue dejándose caer, introduciéndose el nabo en su estrecho paso trasero.
    
    Por la cara que ponía, debía de estar haciéndole daño, pero a mí me estaba partiendo en dos. Me dolía muchísimo e intenté que parara sujetándola por las nalgas. No se dio por vencida. Se levantó rápidamente yéndose al cuarto de baño. Volvió con un bote de gel de ducha, me embadurnó bien y se lo hechó también en el culito.
    
    Volvió a repetir la operación, ahora con mayor facilidad. Poco a poco iba entrando, ella controlaba, lo hacía muy, muy despacio. A mí ya no me dolía, así que subía mis caderas para intentar ayudar. En poco tiempo estuve entero dentro de ella. Me sentí en la gloria, su esfínter me apretaba la base de la polla, sentía sus latidos, era una sensación maravillosa. Nunca había sodomizado a nadie. Se empezó a mover despacio, con una mano se excitaba el clítoris y la vagina, con la otra me ...
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