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La maestra de español (1)
Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: angelpph, Fuente: CuentoRelatos
... del edificio principal había un pequeño jardín y pasillos. Cerca también estaban los pinos altos y una barda que daba hacia la calle. A veces aún puedo recordarlo con claridad. Ese día, llegué diez minutos antes de que iniciara la clase. La escuela se sentía rara… como vacía. Algunos salones tenían un par de alumnos, otros estaban totalmente vacíos. Se escuchaba apenas el ruido lejano de voces y música desde la cafetería, donde las señoras ponían su música algo alta mientras trabajaban. Me topé con un amigo que ya iba de salida, platicamos un poco, y cuando vi el reloj, faltaba menos de un minuto para entrar. Me despedí rápido y caminé hasta el fondo. Vi que la mayoría de alumnos y maestros ya se habían ido, y al llegar a la zona de los tres salones, noté que solo uno tenía luz encendida: el de Yésica. Entré justo a la hora. La maestra ya estaba ahí, esperándome. El salón estaba un poco oscuro, las cortinas negras bajadas para que se viera mejor el pizarrón electrónico. En cuanto la vi, me sorprendí. Era de las pocas veces que la veía con vestido. No recuerdo exactamente cómo era, pero sí que era verde, con flores. Tenía un escote pronunciado que desde la entrada dejaba ver claramente su pecho. Además, el vestido era corto, y al estar ella sentada, podía ver sus piernas completamente. Llevaba unas zapatillas abiertas, de esas que dejan ver parte de los pies… No pude evitar imaginarla de otra forma. Ella me miró desde su ...
... asiento. Yésica: —Pasa, Ángel. Me senté en la primera fila, cerca de la puerta, pero enseguida me corrigió: Yésica: —No, quiero que te sientes justo frente a mí… —Así puedo vigilar que no estés con el celular o distraído. Fui y me senté justo donde me dijo. Comenzó la clase con un ligero regaño, algo serio. Yésica: —Estoy decepcionada de tu comportamiento, Ángel. —No solo por faltar a mis clases, sino porque tú no eras así. Siempre fuiste un alumno regular, pero cambiaste mucho este semestre. —Y ni hablemos de las otras materias… al menos ahí lograste pasar. Yo me quedé callado. Me sentía nervioso, avergonzado. Solo podía poner una sonrisa nerviosa como defensa. Ella estaba sentada en su escritorio, una mesa ancha de metal con una silla incómoda que siempre cubría con un cojín. Mientras me hablaba, tomaba algunos papeles y comenzaba a calificar. Me dejó unos ejercicios sencillos, pero la verdad, no podía concentrarme. Desde donde estaba, tenía una vista perfecta de sus piernas, que brillaban, como si usara crema o algo para hacerlas ver así. Y ese escote… cada vez que bajaba la mirada para revisar un trabajo, se le abría más. Intentaba disimular, pero comencé a tener una erección. No sé si se dio cuenta, pero de pronto, me habló en seco. Yésica: —Ángel, ¿qué pasa? ¿No entiendes? ¿Por qué no te veo trabajando? Me congelé. Bajé la mirada rápidamente, sintiendo el calor subirme a la cara. Ángel: —No, maestra… no pasa nada. Solo ...