1. La maestra de español (1)


    Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: angelpph, Fuente: CuentoRelatos

    ... unos minutos. Después terminamos abrazados.
    
    Ella, casi desnuda, se paró y dijo:
    
    Yésica:
    
    —Es hora de irnos. Alguien puede llegar…
    
    Ángel:
    
    —Sí…
    
    Aún algo nervioso, sin procesar todo lo que había pasado. Se puso el brasier, se acomodó el vestido y luego, antes de subirse el calzón, lo miró en el piso. Lo recogió con calma, lo miró un momento y luego se volteó hacia mí.
    
    Yésica (sonriendo):
    
    —Esto es para ti…
    
    Puso la prenda en mi mano y, sin decir nada más, cerró mis dedos sobre ella con los suyos.
    
    Ya vestida, me pidió que abriera la puerta, las ventanas y las cortinas, para que no quedara ningún olor que pudiera delatar lo que había pasado. Aún nervioso, le dije que sí. Las manos me temblaban, y noté que a ella también: seguía con pena, como si no terminara de creer lo que habíamos hecho.
    
    Me dirigía a abrir la puerta cuando me detuvo de repente.
    
    Yésica:
    
    Ángel… espera. Tu boca.
    
    Lo dijo con tono preocupado. Me detuve, la miré, y ella señaló mis labios.
    
    Ángel:
    
    ¿Eh? ¿Qué pasó?
    
    Yésica:
    
    La tienes toda manchada de lápiz labial.
    
    Me reí, y ella también, aunque con algo de nervios. Me pasó unas toallitas húmedas de su bolso.
    
    Yésica:
    
    Toma… también para tus dedos. Para que no quede aroma y no tengas problemas.
    
    Ángel:
    
    Sí, claro —contesté, aun sonriendo mientras me limpiaba.
    
    Ya limpio, ...
    ... recogí mis cosas y le hice caso: abrí todo. Aún faltaban 20 minutos para que terminara la clase, pero ella ya quería irse. Me dijo que esperaba que nadie hubiera escuchado nada. Y, al parecer, así fue. Afuera, el equipo de voleibol entrenaba con música a todo volumen… música que en ningún momento noté.
    
    Salimos y fuimos a la cafetería. Compró unas mentas y una botella de agua. No lo dijo, pero entendí que quería asegurarse de que nadie sospechara nada por el olor.
    
    La acompañé hasta el centro de la escuela. Ella se dirigía al estacionamiento, donde tenía su coche. Antes de irse, miró a todos lados para asegurarse de que nadie estuviera cerca. Luego, con voz baja y entrecortada, me dijo:
    
    Yésica:
    
    Tenemos que hablar de lo que pasó… en la noche yo te busco.
    
    Es que… me estoy arrepintiendo.
    
    Viéndolo con más claridad… esto jamás debió pasar.
    
    Y ahí terminó ese día. O al menos, esa parte.
    
    Porque lo que ocurrió después —esa noche, y los días siguientes— desencadenó muchas otras situaciones… tan intensas o incluso más que lo que pasó aquí.
    
    Si veo apoyo, les traigo la segunda parte. Les cuento qué pasó esa misma noche, y lo que ocurrió al día siguiente. La historia apenas comienza, y creo que puede dar para muchas partes más.
    
    Si no veo apoyo, igual las iré subiendo poco a poco.
    
    Así que estén al pendiente en mi perfil. 
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