1. La propuesta (8)


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... boca para que me callara; después bajó la mano y me la agarró directamente.
    
    Un espasmo atravesó mi cuerpo al sentir la caliente mano de Marta sujetando mi verga. Se mordió los labios, emitiendo un gemidito delante de mi cara y, sin mover el brazo, se puso en cuclillas y me soltó un lametazo en todo el capullo.
    
    ―¡¡Aaaah, joder, Marta, para, para, aaaaah!!
    
    ―¿Estás seguro? ―me preguntó mirándome con cara de viciosa.
    
    ―Sí, por favor, para…
    
    Y sin que me lo esperara, se puso de pie y se quedó sujetándomela con la palma de la mano.
    
    ―Te voy a hacer caso, aunque creo que esta no piensa lo mismo que tú, ja, ja, ja ―dijo haciendo bambolear mi polla con un suave azote―. Si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme. ―Se dio media vuelta y me dejó de pie, temblando de espaldas a la taza del baño y empalmado como un perdedor.
    
    Lo que más me fastidió fue escuchar su sonrisita perversa al salir del baño. Estaba orgullosa por haber vuelto a jugar conmigo y me dio el tiempo justo a subirme el bóxer y cubrirme la polla cuando apareció Beatriz. Ni tan siquiera me había abrochado los pantalones.
    
    ―Jorge, ¿qué pasa aquí?, acabo de ver a Marta salir, ¡¡Diosss mío!! ―exclamó echándose las manos a la cara―. ¡¡No me digas que tú y ella…!!
    
    ―¡No, no, no!, de verdad que no es lo que te piensas…
    
    ―¿Y entonces?
    
    ―Sé que puede parecer lo que no es…
    
    Beatriz se quedó callada con los brazos cruzados, escrutándome con la mirada y esperando una explicación por mi ...
    ... parte.
    
    ―Yo he subido para quedar contigo, estaba meando y de repente ha entrado Marta al baño, no sé si me ha seguido o que…
    
    ―¿Y qué quería?
    
    Me quedé en blanco, tenía que decir algo rápido y que sonara convincente, pero no me salían las palabras, así que me encogí de hombros.
    
    ―Pues no lo sé, me dijo que los baños de abajo estaban ocupados…, no sé, eeeeh… ―titubeé―, y, por cierto, ¿tú por qué sabías que estaba aquí?
    
    ―He visto que venía detrás de ti y me pareció extraño. He esperado un par de minutos y al subir la he pillado saliendo de este baño y después he entrado y te he visto con los pantalones…
    
    ―¡Ha sido una casualidad!, no ha estado nada de tiempo, es imposible que hubiéramos hecho algo, porque es que, además, entre Marta y yo no hay nada de nada, ¡¡jamás!!, ¡es la hermana de Cayetana, por favor! ―intenté convencerla, aunque no debió de sonar muy creíble esa última frase, ya que me estaba acostando con ella, que era su prima.
    
    ―¿Y qué quieres que piense?, tenías los pantalones abiertos…
    
    ―Ya te he dicho que estaba meando cuando ha entrado Marta…
    
    Negó con la cabeza y después se giró, abrió la puerta para salir del baño y me dejó allí solo.
    
    ―Espera, Beatriz, ¡no te vayas así, por favor! ―le pedí empujando la puerta y estirando los brazos, haciendo que ella se quedara prisionera.
    
    ―¡Jorge, ¿qué haces?!
    
    ―Ya que estás aquí…, por favor, luego no voy a poder venir ―dije poniendo las manos en su cintura, rozando la parte alta de sus glúteos.
    
    ―¡Estate ...
«12...141516...20»