1. La propuesta (8)


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... sensación de celos por ese crío; así que, ahora que había cumplido mi misión con Beatriz, estaba deseando que terminara la fiesta y salir de allí para quedarme a solas con Caye.
    
    La fiesta terminó tarde, casi a las dos de la mañana, y me despedí de los anfitriones con un saludo de manos a Hans y dos besos a Beatriz, susurrando en su oído un «hasta mañana», que nadie más pudo escuchar. Acompañamos al parking a los padres de Caye y nos dirigimos hacia el coche de Álex, pues se lo quería enseñar también a mis suegros.
    
    ―¿Es bonito, eh, Caye? ―le preguntó Marta a su hermana, sentándose en el asiento del copiloto.
    
    Era un tres puertas tuneado, con alerón y los cristales de atrás tintados. Un coche perfecto para el estilo de Álex.
    
    ―¿No te trae buenos recuerdos? ―le insistió Marta a mi chica y en ese momento no entendí a qué se refería con la pregunta.
    
    ―Sí, le ha gustado mucho ―comentó Álex―. Hasta ha probado los asientos de atrás…
    
    ―Eh, sí, sí ―titubeó Cayetana pasándose el pelo por detrás de la oreja―, es que a mí ya me lo había enseñado antes ―nos aclaró al ver que todos la mirábamos sorprendidos.
    
    ―Pues es muy bonito ―afirmó mi suegra―. Prefiero que vayáis aquí antes que en la moto, que no me gusta nada―. Caye, ¿te llevamos a casa?
    
    ―No, mamá, vuelvo con Jorge…
    
    ―No nos importa, es tontería que te lleve él si vamos a ir nosotros al mismo sitio.
    
    ―¡Que no, mamá!, no insistas, díselo a Marta, que también vuelve a casa, ...
    ... ¿no?
    
    ―Vamos a ir a tomar algo ―dijo mi cuñada.
    
    ―Pues nosotros también…
    
    Nos despedimos de la parejita y de mis suegros y nos subimos en mi coche. Yo iba callado y bastante enfadado por otro repentino ataque de celos y Cayetana se dio cuenta enseguida de lo que me pasaba.
    
    ―Mi ex tenía un Golf blanco también, por eso me ha dicho Marta lo de los recuerdos, ¿vale?, solo es eso ―me explicó Cayetana sin que se lo pidiera.
    
    ―¡Qué imbécil!, ¿y por qué tiene que decirte eso?
    
    ―Ya sabes que es una picona…
    
    ―¿Y lo que soltó el otro de que habías probado los asientos de atrás?
    
    ―Una bobada, ¡va de graciosito y no tiene ni p… gracia! Es que, cuando salimos a que me enseñara el coche, inclinó el asiento del conductor y me pidió que me subiera atrás para que los probara, ya ves, qué tontería…
    
    Atendí sus explicaciones sin quitar ojo de la carretera y sin comentar nada de lo que me decía. Una vez que terminó, me quedé en silencio y me dirigí hasta el chalet de sus padres.
    
    ―¿Otra vez te has enfadado?, ¡no me lo puedo creer!
    
    ―No estoy enfadado…
    
    ―Sí, ya, pues no lo parece… ¿En serio vamos a terminar así el día de mi cumpleaños? ―me preguntó Caye poniendo una mano en mi muslo.
    
    ―¿Y qué quieres hacer? ―comenté justo cuando enfilaba la calle en la que tenía que dejarla.
    
    ―Sabes que no me gusta lo del coche y tal, pero bueno…, hoy es un día especial ―susurró Cayetana inclinándose hacia mí y soltándome un beso en el cuello―. ¿Te apetece ir a las pistas? 
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