1. La propuesta (8)


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... coñito con las yemas antes de penetrarla para comprobar que ya estaba húmeda. Me encantó acariciarla y me recreé unos segundos haciéndola disfrutar, pasando mis dedos arriba y abajo por sus labios vaginales, pero sin llegar a metérselos. Y no me pude resistir, me agaché detrás de ella y besé uno de sus glúteos.
    
    ―¿Pero qué haces? ―protestó Beatriz, que acto seguido sintió mi lengua estimulando su ano en el descenso hasta su empapado coño―. ¡Aaaaaah, aaaaaah, Jorge, noooo, aaaaaah, aaaaaah!
    
    Estaba cachondísimo y me costaba pensar con claridad. Aquello era una puta locura y había perdido toda capacidad de raciocinio: en el día del cumpleaños de mi novia le estaba comiendo el ojete a su prima y también había dejado que su hermana pequeña me pegara un lametazo en toda la polla.
    
    Le abrí los glúteos con la mano y antes de incorporarme no lo pude resistir y le pegué otra pasada con la lengua por toda la raja del culo. Noté cómo se tensionaban sus glúteos y unos segundos después se le aflojaban. Jadeaba con las manos apoyadas en la puerta y sacó las caderas hacia atrás, buscando que la penetrara.
    
    ―¡Hazlo ya! ―me apremió.
    
    Y yo, que estaba fuera de mí, no tardé ni cinco segundos en satisfacer su petición. Mi polla entró desde atrás con toda la suavidad del mundo hasta que nuestros cuerpos chocaron. Beatriz soltó un gemido y agachó la cabeza, dejando que pusiera las manos en su cintura para comenzar a follármela.
    
    Lo hice lento. Lentísimo. Penetrándola milímetro a ...
    ... milímetro y disfrutando de esa sensación tan placentera de ver cómo mi polla desaparecía en su coño. Podría haber estado así durante horas, aquella visión de sus labios vaginales absorbiendo mi verga era hipnótica. Ella cerró los ojos, apoyó la cara en la puerta y trató de abrir las piernas, pero la presión de sus braguitas en los muslos le impedía hacerlo del todo.
    
    A esa velocidad podía estar un buen rato follándomela, pero Beatriz quería que terminara deprisa y además necesitaba un poco más de potencia para correrse ella también. Echó un brazo hacia atrás, rodeó mi espalda y tiró de mí hacia su cuerpo para tratar de acompasar mis acometidas con el movimiento de su cadera.
    
    ―¡Venga, más, más, muévete más, dame más fuerte, Jorge, hazlo más deprisa!
    
    Incrementé la frecuencia de mi vaivén, tampoco mucho, y meneé mi trasero haciendo círculos para que mi polla alcanzara todos los ángulos del interior de Beatriz y ella lanzó su culo hacia mí con fuerza, buscando impactar contra mi cuerpo. Sus gemidos subieron de nivel. Me aferré a su cinturita y me incliné sobre su espalda; y, cuando ella giró su cuello y pude ver su cara de pija, fue el detonante de mi orgasmo.
    
    Tenía las mejillas encendidas y sus labios entreabiertos gimoteaban pidiéndome más y más. Ni tan siquiera se lo anuncié, le solté cuatro o cinco embestidas con ese ritmo pausado y circular y clavé mis dedos en su cintura justo cuando mi polla comenzaba a descargar en su interior.
    
    ―¡¡¡Oooooh, oooooh, joderrrrr, me ...
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