-
La propuesta (8)
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... corro, Beatriz, aaaaah, aaaaah, mierda, joder, qué rico, aaaah, me corro, aaaaah, aaaah, aaaaah, joderrrrr, joderrrr, joderrrr!!! Me tuve que poner de puntillas detrás de ella, tratando de que mi polla llegara lo más profundo y mordí su hombro, soltando un bufido, mientras Beatriz seguía lanzando sus caderas hacia atrás, en busca de su propio orgasmo, que no llegaba. Y cuando me detuve se la saqué casi de inmediato, para que ella no pudiera disfrutar de esa sensación tan rica de tener mi verga llenando sus entrañas. Mi polla seguía dura y la dejé allí, rozando su coño. Entonces sentí los dedos de Beatriz agarrándomela entre sus piernas y se le escapó un gemido al comprobar cómo escurrían gotas espesas de semen por mi glande. Miré hacia abajo y de su coño manaba una abundante corrida que caía inevitablemente sobre el suelo y sus braguitas. A ella parecía que le daba igual que se le saliera, pues solo estaba pendiente de mi polla y me la acariciaba suavemente con tres dedos. ―Siento haber terminado tan rápido, mañana pienso recompensarte por esto, te lo prometo ―le dije subiendo sus braguitas y colocándoselas yo mismo, pues ella seguía en un estado hipnótico, sin dejar de acariciármela―. Te follaría ahora otra vez, no lo dudes. Acabo de correrme y todavía estoy más cachondo que antes…, pero ya no nos podemos demorar más… De repente sus dedos soltaron mi polla y ella recobró la cordura. Ajustó bien las bragas en su cintura y cerró las piernas, quedándose de pie, ...
... pero de espaldas a mí, con la cabeza agachada. ―¡Sal de aquí, Jorge, por favor! ―Claro, lo que tú quieras ―dije guardándomela en los pantalones―. Y, por favor, no le digas nada de esto a Hans… Salí de la habitación y dejé a Cayetana confundida, nerviosa, arrepentida y sobre todo cachonda. Con una sonrisa de oreja a oreja bajé las escaleras con el pecho hinchado. Después de la humillación de Martita, había pasado a ser un triunfador en cuestión de minutos. La fiesta seguía y nadie nos había echado de menos. Entonces me sorprendí al no ver a Cayetana en el jardín. Ni a Álex. Marta estaba hablando con Hans y, un par de minutos más tarde, apareció mi novia con su imponente vestido rojo y a unos veinte metros de distancia, en paralelo a ella, comprobé que el niñato también se acercaba; al parecer venían de la misma dirección. ¡¡¿Qué estaba sucediendo aquí?!! Cayetana llegó hasta mi altura y me dio un beso, abrazándose a mí. ―¡Ey!, ¿dónde te has metido antes?, te he estado buscando… ―me preguntó. ―Lo mismo podría decir, he visto que venías de la entrada con… ¿Álex? ―Ah, eso, eeeeh ―tartamudeó. ―Sí, y antes te fuiste con él a tomar una cerveza… ―Sí, se ha puesto muy pesadito, decía que fuera con él para invitarme, ja, ja, ja, ni que lo pagara él… Y luego también me quería enseñar su coche nuevo… ―¿Y has ido? ―Ya te he dicho que se ha puesto muy cargante, y, como lo tiene aparcado fuera, al final me ha tocado salir a verlo. No me apetecía mucho, ...