1. La propuesta (8)


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... Beatriz…
    
    ―No, no le comentes nada, ella no sabe que has venido hoy aquí, pero quería aclarar esto contigo antes de lo de esta noche…
    
    ―De acuerdo.
    
    ―Pues ahora sí, ya puedes irte, hasta las ocho, Jorge… ―dijo sin tan siquiera levantarse, señalando con la mano en dirección a la puerta.
    
    Estaba claro que no tenía mucha intención de acompañarme a la salida y yo me bajé en el ascensor completamente derrotado. Todo el mes fantaseando con volver a follarme a Beatriz, pensando que los dos polvos que habíamos echado habían sido la hostia y resulta que ella se lo contó a su marido, que no había dudado en llamarme para frenarme en seco.
    
    Cada vez entendía menos el comportamiento de Hans, nos espiaba desde la puerta, me permitía acostarme con su mujer para que la preñara, pero seguía pidiéndome que cumpliera las normas pactadas, como si fuera sencillo no sentir satisfacción sexual mientras eyaculaba dentro de Beatriz Beguer.
    
    El alemán había conseguido intimidarme de nuevo en su despacho, con su traje negro, esa oficina tan grande, con las vistas de la ciudad por el enorme ventanal… Era todo un empresario de éxito. Y un tío con muchos contactos, que imponía con su acento y ese hablar tan serio.
    
    No sabía si tomarme su aviso como una advertencia, pero, en cuanto puse un pie en la calle, y mientras caminaba de vuelta a casa, pensé: «que se joda el puto Hans». Fue él quien me pidió que me acostara con su mujer, ¿ahora no quiere que lo disfrute?, pues lo siento mucho, si no ...
    ... les gusta lo que hago, que se busquen a otro.
    
    Yo sé bien lo que vi la última vez y el orgasmo de su mujercita no había sido fingido. Ella me puso las manos en el culo para que la embistiera más fuerte, me pasó la lengua por los labios y permitió que me la follara hasta que me corrí como un semental. ¿Y después se había sentido molesta y le fue con el cuento a su marido?
    
    No entendía nada.
    
    Pero si esto era una especie de juego entre los dos, yo no iba a dejarme manejar por ellos como si fuera un pelele, Hasta el momento me había comportado de manera correcta; sin embargo, a partir de ese día decidí que quizás tenía que empezar a ser un poco cabrón y preocuparme menos por Beatriz y Hans e ir más a lo mío.
    
    No me había parecido correcto que el alemán me llamara a su empresa, allí jugaba con ventaja y era muy fácil para él intimidarme en ese entorno de tiburones financieros. Después de comer seguía dándole vueltas al pequeño incidente con Hans y, cuanto más lo pensaba, más me ponía de mala hostia; no obstante, cuando entré a la ducha una hora antes de ir a su mansión, algo dentro de mí había cambiado y me encontraba extrañamente excitado.
    
    Era una especie de morbo que nunca había experimentado, como si el saber que a Hans le molestaba que me acostara con Beatriz, me pusiera más cachondo. Si lo que pretendía el alemán era intimidarme, había logrado el efecto contrario.
    
    Mientras me vestía ya estaba con la polla dura y me miré al espejo con el bóxer blanco marcando ...
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