1. Una Vida Peculiar. Desenlace. Cap. XVII


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos

    ... Ama. — Comentó una de las esclavas.
    
    —No hay problema. Para algo soy veterinaria. Ponerla un buen pegote de la crema antiinflamatoria con corticoides que hay en la alacena.
    
    Fueron a por ella. Había varios botes.
    
    —El bote azul, si, ese, el que utilizamos cuando se raspan los perros. El que pone en el prospecto para uso veterinario. Ese servirá. —Ordenó la señora.
    
    Era increíble, me iba a tratar con los mismos medicamentos que hubieran curado a un simple perro. La verdad que no podía esperarme otra cosa, aunque mi mayor preocupación era que me quitase la picazón y el dolor tan terrible que tenía en el interior de mis partes.
    
    —Pero antes tenéis que lavar con agua fría sus agujeros y aseguraros que no quede dentro ni una ortiga.
    
    Me abrieron de piernas y apuntaron el flexo de la ducha a máxima potencia con agua fría. Estuvieron lavándome la zona durante un buen rato. A diferencia de cuando me duchaban normalmente, en ese momento sentí un gran alivio. El frio del agua mitigaba en parte el escozor que tenía. La misma operación fue realizada en mi agujero del culo. Cuando toda la zona estuvo limpia y libre de ortigas, me sacaron de la ducha y me pusieron sendos pegotes muy generosos de la crema antiinflamatoria dictaminada por la veterinaria.
    
    —Creo que con esto servirá. Y en un par de horas podrán ser usados sus agujeros con total normalidad. —Aseveró la señora.
    
    —Ahora le toca a la casa. Vamos, llevadla al cuarto de limpieza a prepararla. —Ordenó a las ...
    ... esclavas.
    
    Me condujeron a una pequeña habitación. Era el cuarto de la limpieza. Había, escobas, fregonas, mopas y demás productos de limpieza.
    
    —Hoy vas a limpiar la casa. Tu presencia durante este fin de semana la ha ensuciado, y lo que se ensucia se limpia. —Ordenó la señora.
    
    Las esclavas me doblaron la espalda y me clavaron un plumero en el culo hasta el fondo, entre lo dilatado que lo tenía y la crema que llevaba dentro, el plumero entró a gran velocidad. Acto seguido, engancharon de mis aros del coño varias pesas. Exactamente, eran unas bolitas grises que, una vez aclopadas, tiraron de mis labios hacia abajo.
    
    Sin que lo advirtiera, una esclava me atizó una patada por detrás de las piernas doblándomelas, cayendo al suelo de rodillas, aullé de dolor por la sorpresa y, sobre todo, porque al caer, el plumero se incrustó un poco más adentro. Estando de rodillas, pudieron, con más facilidad, colocarme en los pezones unas pinzas con dientes, parecidas a las que me hacían poner mis Amos y que tanto me dolían. Éstas se clavaron fuertemente en las mamas, justo al lado donde estaba anillada. Las pinzas tenían en un extremo una cadena que sujetaba un cestillo que se ubicó debajo de mis tetas. De esa cesta por el lado opuesto salían otras cadenas que engancharon a los aros de los propios pezones.
    
    En el cestillo colocaron distintos objetos de limpieza que hacían por su peso presión tanto en las anillas de mis mamas como en las pinzas. Por el peso, los dientes apretaban con más ...
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