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Una Vida Peculiar. Desenlace. Cap. XVII
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos
... estaba soltando sobre él. —Perfecto. Acércate y ahora subiremos a comprobarlo. Llegué hasta su altura y, sin esperarlo, me agarró con fuerza la nariz. Era mi única forma de respirar. Taponó los orificios nasales impidiendo la entrada de aire. Con el paso de los segundos, me empezó a faltar el aire. Intenté moverme para soltarme de su agarre y así poder respirar, lo que conseguí fue una bofetada en cada mejilla. Mientras luchaba para zafarme de ella, las esclavas pararon de lamer sus pezones y colocaron distintas hortalizas y verduras dentro del cestillo para que pesase más. —Perfecto. Vamos puta —Me dijo la señora soltando mi nariz. Fuimos a la habitación, la subida de las escaleras fue algo más fácil que la bajada, aunque la señora me iba pinchando el culo para que acelerase el paso. Llegamos a la estancia. Me quedé en el umbral de la puerta mientras inspeccionaba el cuarto. —No te habrás quedado nada, ¿verdad? Negué con la cabeza. ¿Dónde lo guardaría si iba desnuda? —Tienes un coño muy tragón, capaz eres de haberme robado algo y guardarlo ahí- me dijo acercándose y metiendo tres dedos dentro sin ninguna compasión. —No parece que lleves nada. —Aclaro con desgana. —La habitación está bien. Ya puedes ir a por la siguiente. La casa tiene que estar limpia antes de que lleguen tus Amos. —Concluyó. Me giré para ir a la siguiente estancia. Tenía que ir rápido porque la casa era grande y no sabía cuánto tardarían en llegar. Era ya por la tarde, llevaba ...
... desde la mañana limpiando. La señora y sus perras almorzaron tranquilamente a mí solo, a media mañana, me dejaron descansar cinco minutos, tiempo suficiente para que me quitaran la mordaza y me metieran el embudo lo más adentro que pudieron obligándome tragar una especia de papilla a base de orina de las esclavas machacado con restos de comida. Sin darme tiempo a recuperarme, me volvieron a poner la mordaza y me ordenaron continuar con la limpieza. Ya casi había terminado de limpiar toda la casa, solo me faltaba una habitación. Cuando oigo a la señora dirigirse a mi; —Quedan quince minutos para que lleguen tus Amos, puta. Para entonces tiene que estar todo terminado. ¡Dios mío, estás terrible! —Exclamó. Mi aspecto era patético. Seguía con las ataduras y los accesorios bien puestos. Tenía el pelo sudado, la coleta desecha con mechones pegados a la frente del calor que tenía. De mis mejillas se desprendían dos regueros de suciedad que habían dejado las lágrimas pues no había parado de llorar. Me dolía la mandíbula de llevar todo el día la boca muy abierta. Mis pezones estaban bastante estirados hacia el suelo debido al peso que ya tenía la cesta. Cada vez que me cruzaba con alguna de las esclavas, ésta solía colocar algún producto más en la cesta. Ahora mismo la cestilla contenía de todo, desde verduras y hortalizas hasta piedras y herramientas, solo para provocar más peso y por ende, más dolor. Mis pezones debían estar en carne viva, las pinzas, por tanto peso, se ...