1. Mi hijo es un pervertido 4: mi hijo se pone celoso


    Fecha: 09/05/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... empujarme a caminos más torcidos. Quizás más cobardes. Pero también más efectivos. Bueno, al menos eso era lo que pensaba en ese momento.
    
    Empecé a pensar en otras formas de poner límites. O de castigarlo. O tal vez —si era completamente honesta conmigo misma— de provocarlo.
    
    Pensé en los celos. Pensé incluso en la humillación.
    
    Así que al día siguiente, cuando empezó a caer la tarde y supe que él estaba por llegar del colegio, me preparé. No tenía un plan claro, solo un impulso. Me puse un vestido negro que no usaba hacía tiempo, ajustado al cuerpo, con una tela que abrazaba mis curvas como una segunda piel. Debajo, unas medias negras finas, sujetas a un portaligas que se asomaba apenas al caminar. Me calcé unos tacos altos, finos, de esos que hacían resonar cada paso en el parquet como una advertencia. Me peiné con soltura, dejándome el cabello suelto, con caída natural sobre los hombros. Me maquillé apenas: labios rojos, pestañas alargadas, perfume justo.
    
    Quería verme hermosa. Pero también muy sexi, incluso muy puta. Y el resultado fue exitoso.
    
    Dejé la puerta de mi habitación entreabierta, a propósito. Lo justo como para que, si él pasaba por el pasillo, pudiera verme. Y aunque no lo vi, aunque no escuché pasos, sentí su presencia. Esa tensión inconfundible que aparece cuando alguien te mira sin permiso.
    
    Y no me importó. De hecho, lo deseaba.
    
    Terminé de alistarme, acomodé la cartera al lado de la cama, y salí de la habitación con la cabeza en alto. Lo ...
    ... encontré justo en el pasillo, como si hubiera estado merodeando, esperando el momento.
    
    —¿Salís? —preguntó.
    
    —Sí —dije.
    
    —¿Con quién? —quiso saber, mientras su mirada bajaba y subía, sin poder disimular lo mucho que le llamaba la atención cómo me quedaba el vestido.
    
    —¿Importa?
    
    —Solo pregunto —dijo. Hizo una pausa—. ¿Con el mismo tipo que viniste la otra vez?
    
    Tardé un segundo en entender a quién se refería, hasta que recordé a Marcos, lo que a su vez me llevó a recordar la noche en que nos había espiado. Dudaba que hubiera podido ver mucho por la abertura de la puerta, pero sin dudas escuchó mis gemidos de excitación mientras mi amante me penetraba. De alguna manera, Octavio había sido parte de ese polvo.
    
    —No —le respondí, con tranquilidad—. Ese fue algo pasajero. Tal vez lo vuelva a ver algún día, pero hoy no.
    
    —¿Entonces?
    
    —Hoy no voy a encontrarme con nadie en particular.
    
    Sus cejas se arquearon.
    
    —¿Cómo que “nadie en particular”? —repitió.
    
    —Solo voy a tomar algo. Nada más.
    
    Lo vi morderse apenas el labio inferior, una señal que ya conocía. Estaba procesando. Imaginando.
    
    —¿Y así te vestís para salir sola? —dijo al fin.
    
    —Sí —respondí, girando hacia él—. ¿Y cuál es el problema?
    
    Hubo un silencio breve. Luego, con un tono cargado, casi acusador, dijo:
    
    —Es que… parece que estás buscando…
    
    —¿Buscando qué? —pregunté, desafiante.
    
    —Buscando sexo —completó él.
    
    —¿Y si lo estuviera? —lo interrumpí, clavando la mirada en él.
    
    Vi cómo ...
«1234...7»