1. ♓️ Piscis VI


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... sala, la mirada fija de Piscis, el orgullo confundido de Gerardo. Solo alcanzó a escuchar sus propias palabras en un hilo de voz:
    
    —Necesito… necesito una prueba de ADN.
    
    Li Zheng asintió con respeto. —Por supuesto. Le pido disculpas por la sorpresa, pero es necesario.
    
    Las horas siguientes fueron un torbellino. En un laboratorio, usando una muestra de cabello del difunto que el empresario había conservado, se realizó la prueba. El resultado llegó al día siguiente, frío, inapelable: Daniel era su único hijo.
    
    El mundo se le vino abajo. El patrimonio superaba los cinco mil millones de dólares. Era dueño, sin haberlo pedido, de un imperio.
    
    Piscis, lejos de alegrarse, guardó silencio. Esa noche, ya en el apartamento, Daniel la encontró sentada en el borde de la cama, la mirada perdida en el suelo.
    
    —¿Qué te pasa, Piscis? —preguntó con voz suave.
    
    Ella lo miró con ojos húmedos, pero firmes. —Dani, la gente con dinero cambia. Se vuelven arrogantes, fríos. Y los hombres… se pierden en mujeres, en excesos. Te voy a perder.
    
    Entonces Daniel lo entendió. No era envidia, no era distancia. Era miedo, y en ese miedo había un amor feroz.
    
    Se acercó, tomó su rostro entre las manos. —Piscis, por más dinero que tenga… siempre seré tu niño, tu Dani. El mismo que conociste, el mismo que te necesita para caminar, para respirar.
    
    Ella lo miró con una vulnerabilidad que pocas veces dejaba asomar. —Júramelo.
    
    Él la abrazó fuerte. —Te lo juro.
    
    El beso que siguió fue ...
    ... distinto. Ya no había juegos, ni complicidad de adolescentes. Era un beso cargado de promesas. Y de pronto, entre el temblor y la certeza, Piscis susurró:
    
    —Dani… quiero hacer el amor contigo.
    
    Él se quedó inmóvil, como si las palabras hubieran encendido todas sus dudas y deseos a la vez. —Y yo contigo.
    
    Ella respiró hondo, temblando. —Ya va… desde que murió Hans no he podido estar con otro hombre. Cada vez que lo intentaba, venían sus recuerdos… y me rompían.
    
    Daniel acarició su mejilla con una ternura infinita. —Podemos esperar. No quiero que te lastimes.
    
    Ella negó con la cabeza, con los ojos brillantes. —No… contigo es distinto. Me has hecho volver a creer en el amor. Y te juro que no me importa tu dinero.
    
    Él la miró fijamente. —Te creo.
    
    Ella sonrió con dulzura. —No, no me crees del todo.
    
    —Sí lo hago —insistió él—. Preferiste trabajar sola en Francia antes que doblegarte a tu familia. Eso me demostró que no eres materialista.
    
    Las lágrimas rodaron por sus mejillas. —Gracias, Dani.
    
    Se besaron de nuevo, esta vez sin miedo. La noche se abrió ante ellos con la lentitud de un ritual sagrado. No hubo prisa, ni hambre desmedida. Fueron caricias largas, temblorosas, como si ambos aprendieran a amar desde cero.
    
    El ritual duró un par de horas. Dani casi recuperado aguantó lo que pudo quedando enredado entre las sábanas blancas, al tiempo que se dibujaba en la penumbra la similitud de una cola de koi. En contraste al otro extremo yacía Piscis con una bata de ...
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