1. Aritz Guzmán, desvirgador en casa


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Gays Autor: GenteBCN, Fuente: TodoRelatos

    Desde crío he tenido siempre el sueño muy profundo. Podría caerme una bomba justo al lado y yo seguir roncando como un cochino. Eso no ha cambiado hasta ahora, que estoy en mi última adolescencia, esa etapa de bigote pelusón y cambios físicos notables.
    
    Lo que os cuento hoy pasó en mayo, hace tres o cuatro meses, poco antes de encarar los exámenes de final de Bachillerato.
    
    Una noche debió sentarme mal la cena. O el doble postre… No sé. El caso es que desperté en mitad de la madrugada con la tripa algo revuelta. Me dio tanta pereza levantarme para ir al baño que traté de aliviar ese malestar con unos cuantos pedos.
    
    Duermo pared con pared con mis padres.
    
    Hace poco he descubierto que no me dieron este cuarto al azar, ni porque a mi hermano Pello se le encaprichase ocupar el otro. Nacimos el mismo día, a la misma hora, con lo cual ninguno tiene privilegios de hermano mayor.
    
    Si nuestros padres me dieron esa habitación fue a sabiendas de que mi sueño es a prueba de bombas. Me lo dieron porque en su dormitorio, contiguo al mío, habría “guerra” todas las noches.
    
    Esa madrugada en concreto, una vez lanzados mis torpedos de alivio, me desperecé sobre la cama creyendo que discutían acaloradamente. Hasta me asusté un poco porque pensé que se estaban peleando. Algo muy extraño en una pareja que, tanto en público como en privado, solo sabe mostrarse amor y deseo.
    
    Decidí salir con sigilo para escucharlos mejor. Salí de la cama a ciegas y caminé a tientas hasta la ...
    ... puerta. Al abrirla, lo primero que vi fue a mi hermano mellizo de rodillas en mitad del pasillo. Frente al dormitorio conyugal. Estaba asomado a la rendija abierta de la puerta de nuestros padres.
    
    Una luz tenue que provenía de dentro iluminaba su cuerpo descamisado en la penumbra. Las voces fuertes habían cesado y lo que se escuchaba ahora eran una especie de quejidos emitidos por mamá, como si estuviese sollozando.
    
    A ver... Yo ya tengo pelos en los cojones, además del pelusón del bigote. Y los de abajo desde hace más tiempo, incluso. Preferir los juegos de rol al sexo no me hacía imbécil, ni ciego, ni sordo. Que follar fuera cosa de otros no quería decir que no supiese lo que era y cómo se practicaba.
    
    Simplemente es que por entonces mis intereses iban en otra dirección; transitaban senderos en los que podías cruzarte con guerreros, mercaderes, peligrosos gigantes, ninfas voluptuosas, duendes, orcos…
    
    Entendí bien rápido que esa noche papá y mamá no estaban discutiendo sino jodiendo. Lo que no entendí fue que mi hermano estuviese allí agazapado, espiándoles con una mano metida por dentro del pijama corto que llevaba.
    
    El hilo de luz que caía sobre Pello me permitió ver claramente que estaba acariciándose los huevos.
    
    Y lo que no son los huevos también.
    
    (…)
    
    1.- «¿Qué hacías ahí fuera curioseando, gordito?»
    
    (…)
    
    La gente se echa a reír cuando se entera de que somos mellizos.
    
    No es una exageración, es literal. Se ríen porque son imbéciles. Y porque ...
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