1. Aritz Guzmán, desvirgador en casa


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Gays Autor: GenteBCN, Fuente: TodoRelatos

    ... posiblemente no saben diferenciar mellizos de gemelos. Los gemelos se parecen mucho físicamente. Los mellizos ni siquiera tienen por qué ser del mismo sexo.
    
    Los dos somos casi universitarios (matriculados para serlo a pleno derecho dentro de unas semanas) porque nacimos en el mismo parto y no hemos repetido curso. Pero en todo lo demás no podríamos ser más diferentes.
    
    Pello es un tío super rubio, aunque nadie tiene puta idea de dónde le viene ese color de pelo tan dorado. Porque debe haber vascos de pelo rubio natural, supongo, pero entre nuestros familiares cercanos… ni uno.
    
    Mide más de metro noventa antes de empezar la carrera. Supongo que más que eso ya no va a crecer. Y está delgadito como un fideo. La suya no es una delgadez fibrosa de hacer deporte. Es un raquitismo de comer muy poco.
    
    Le encanta que se le marque el costillar cuando respira profundamente. Que sus brazos y sus piernas parezcan ramitas de árbol, de esas que podrían partirse con una ráfaga de viento. Tampoco voy a decir que parece desnutrido, pero anda cerca.
    
    Por si esto fuera poco, encima Pello es marica.
    
    Eso último no es algo que me moleste en absoluto, pero es que tampoco había precedentes entre nuestros familiares cercanos hasta que llegó él. Al menos, familiares gais fuera del armario, que es como Pello ha estado desde que entró en la etapa donde se descubren esas cosas.
    
    En resumen, como adoptado ya sabemos que no es, siempre he tenido la sospecha de que a nuestros padres les ...
    ... dieron el cambiazo en el hospital y que ellos ni se enteraron. Porque de otra forma no se entiende que seamos dos tíos tan distintos como para que a la gente le dé por echarse a reír cuando saben que somos hermanos, y además mellizos.
    
    ¿Y yo cómo soy? Fácil: soy todo lo opuesto. Pelo negro, metro setenta y poquito, gordo y sexualmente inactivo (hasta aquella madrugada de mayo).
    
    Y con eso basta, que esto no es una web de citas.
    
    (…)
    
    Me quedé mirándolo embobado, con aquella música de jadeos de fondo.
    
    Fue como ver una peli porno a través de sus ojos. Una hembra cachonda que gemía ahogadamente… Un macho suspirando con brusquedad… Palabras sucias saliendo de la boca de ambos… ¡Qué cantidad de burradas se decían!
    
    Empecé también a tocarme el pijama, cómplice con la oscuridad, tratando de que Pello no me escuchase. Porque follar no, pero las pajas me las hacía a dos manos en sesión continua. Y el porno me encanta. Cuanto más cerdo, mejor.
    
    Por desgracia, todo lo que veía era a mi hermano de rodillas frente a la puerta. Su espigado torso desnudo, la mano dentro de eso que tal vez era un calzón más que un pijama corto. Cada vez que bajaba la mano hasta sus bolas, la tela se le estiraba hacia adelante con el empuje de la empalmada; marcaba su silueta fálica en la penumbra.
    
    Me pregunté si Pello lo haría a menudo. Salir de su cuarto para plantarse delante del de nuestros padres a espiarles mientras joden. Luego también me pregunté si al final se haría una paja de verdad o ...
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