1. Aritz Guzmán, desvirgador en casa


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Gays Autor: GenteBCN, Fuente: TodoRelatos

    ... parece que no le tenga miedo a nada. Incluso sin corpulencia, su altura siempre le ha hecho parecer el mayor.
    
    Al empezar juntos el instituto, era él quien se encaraba con los vacilones soplapollas que me llamaban “gordo maricón”. Empujón en el pecho, agarrón del cuello, empotramiento contra el muro… y siempre la misma frase de macarra:
    
    —No vuelvas a llamarle así, ¿me has entendido? Porque en nuestra casa, el único marica soy yo.
    
    No tengo muy claro si en realidad lo hacía más por reivindicarse que por defenderme. Sé que la etiqueta arcoíris la lleva con orgullo. También sé que algunos de esossopla pollas (los que me intentaban ofender llamándome “gordo maricón”) se la acabaron soplando a Pello en años posteriores.
    
    Él esas cosas me las contaba siempre que intentaba espabilarme. Decía que la etapa de las pajas no debería pasar de los quince. Que a partir de ahí todo tendría que ser folleteo, y que yo llevaba unos cuantos años de retraso.
    
    Sea como sea, en el segundo curso de Secundaria ya nadie tenía huevos de meterse conmigo si Pello estaba cerca.
    
    A solas o por la espalda sí. Pero delante de él ya no.
    
    (…)
    
    2.- «Papá tiene una polla enorme»
    
    (…)
    
    De críos era algo habitual que Pello invadiera mi cama. Porque además de todo lo anterior, tenía su puntito de rebeldía.
    
    Si papá y mamá nos mandaban a dormir, mi hermano decía que sí con la cabeza, pero a la mínima venía hasta mi cuarto para decir que no. Que él NO se iba a la cama hasta que no le saliese ...
    ... de los cojones.
    
    Entonces hablábamos de cualquier mierda. Yo realmente quería dormir, y él solo parloteaba como una locomotora que se ha tomado siete cafés. Nunca le escuchaba irse, me arrullaba con su verborrea hasta el sueño profundo y al despertar por la mañana ya no estaba a mi lado.
    
    No sé por qué dejó de hacerlo, ni sabría decir exactamente cuándo dejó de venir por las noches a invadir mi cama como rebeldía. Si he de ser sincero, tampoco lo llegué a echar de menos. Desde que nos compraron los ordenadores, tomé la costumbre de ponerme a jugar online con gente desconocida. Con cascos y con las luces apagadas; en silencio para que no me pillasen.
    
    Algo que no hubiera podido hacer si alguien viniera a cortarme el rollo.
    
    (…)
    
    Movió una esquina del edredón y me deslicé hacia el lado opuesto.
    
    Pello trepó al colchón y enseguida lo tuve a mi lado.
    
    Se me aceleraron otra vez las pulsaciones al sentir el intenso calor que emanaba de su presencia. Porque durante unos pocos segundos había olvidado que tenía la picha tiesa bajo el pijama. Y que él posiblemente también.
    
    Mi hermano, al contrario que yo (todo lo opuesto), nunca huele a sudor. Porque es un tío bastante más limpio y porque no tiene grasa corporal. Pero esa noche desprendía un aroma distinto a cualquiera que le hubiera olido antes.
    
    Apestaba a excitación.
    
    —Papá tiene una polla enorme —dijo de pronto.
    
    —¡Cállate, cacho bestia! Pero cómo dices eso.
    
    —Porque es la verdad, gordito… Parece la verga de ...
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